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17 noviembre, 2009

Balada para un sueño


La semana empieza y con ella mis ansias han de dormir hasta que llegue su muerte y empiece mi vida. Deshojar los días hundido en el trabajo para distraer las horas y no pensar tanto en ti. Felizmente la sabiduría me acompaño cuando decidí mi carrera, amo mi trabajo de lo contrario todo sería en vano; que tristeza el tener que hacer algo para sobrevivir, pero sin pasión, sin alma, sin corazón. Si no tuviera esto sería aún más difícil el soportar los días en que no te tengo a mi lado... Pero están esos momentos en que el corazón se me alegra cuando escucho tu voz del otro lado del auricular y hablamos y hablamos como si el tiempo no nos fuera a alcanzar... en verdad nunca es suficiente.
Pero finalmente llega el sábado, oh, cuantos motivos tengo para esperarte Sábado mío, me llenas la vida, todos los relojes suenan al albear; la sonrisa se me prende en los labios y no me abandona más. Sábado mío, siempre eres pretexto para escribir un poema; parece que la naturaleza entera sale a saludarme, es como si contigo se fueran todas las tristezas y siempre fuera primavera. Y esta mi sed de tenerlo entre mis brazos no supiera ya de esperas.
Amado mío verás crecer la vida con mis manos cuando alcance ese sueño que yo abrigo desde hace mucho, ese sueño que ya conoces y compartes y el tiempo sea un eterno sábado enamorado.
Las horas vuelan como pompas de jabón cuando estallan multicolores al tocarlas; los paseos, las charlas, las caricias disimuladas y las ansias que nos devoran por volar al lecho que nos espera. Suave y fragante, tibio y eterno.
Disfrutamos tanto, tanto cada segundo cada hora; y gozo tanto, tanto cada parte de tu cuerpo y los guardo en mis rincones todos, para que así me duela algo menos cuando partas, porque aquí te me quedas de algún modo.
El día va muriendo y nace un domingo, un domingo que conforme avanza me va dejando un sabor amargo en la garganta. No hablas mucho, pero tus manos y tus labios tienen un lenguaje propio que viertes con transparente tinta sobre mi piel. Tu amor no es de palabras está hecho de dulces detalles, de ternura pura.
Te veo en la ventana, ni siquiera te he sentido levantarte, te desperezas suave, sigiloso. No te muevas, quiero conservar este instante así, tú junto a la ventana como a contraluz, yo echado en el lecho, queriendo mirar los ojos profundos del sol detrás de tu cuerpo denudo, desnudo y feliz, ya es el día en que debes marcharte. No te muevas, si puede estar quieta la felicidad, si puede volverse de piedra el amor; convierte en estatuas los días y el mar... y yo me conforme porque vas a partir. No te muevas, y dime si hay tiempo para dormir, en unas horas me esperan los días que quiero olvidar. Vuelve a mis brazos a este reclamo de amor que despierta de nuevo, te retengo fuerte y como un niño invento mil tretas para retrasar tu partida... Pero debo dejarte ir, pintarme una sonrisa en los labios, unas ganas de reír que ya no siento, y pongo nuestra canción favorita, nuestras horas de amor, casi divinas, es mejor despedirlas con un canto.
Y aquí me quedo enredado entre las sábanas, sintiendo aún tu calor, tú aroma. Aún me arden tus últimas caricias en la piel, la humedad de tus besos en mis labios. Tu aroma llena está soledad que amenaza con abrazarme, más yo la aparto de mi lado, porque en la cama tu silueta aún está grabada llenando el espacio en que no estas. Cierro los ojos y pienso amor mío, eres la mano que quiero siempre entrelazada a la mía.
Ha de llegar el día en que no haya más separaciones, y el tiempo sea un eterno sábado enamorado.






Gracias a Silvio, por sus palabras, por sus canciones.

23 julio, 2008

Lejana tierra mía

Para Julio César
Fue en 1932 cuando ocurrió el encuentro de Alfredo Le Pera y Carlos Gardel. Los Estudios Paramount encontraban algunos problemas para sus argumentos; así que Gardel pensó en Le Pera para que se hiciera cargo de los textos y guiones, como de las canciones. Y Así fue que Le Pera, se convirtió en una febril máquina de escribir. Películas olvidables con canciones inolvidables. Una treintena de piezas junto a Gardel.
Fue el poeta, olvidado o menospreciado, siempre a la sombra del genial Gardel y sin embargo el destino le otorgó un lugar secundario, glorioso y sombrío al mismo tiempo.
Una anécdota de los primeros encuentros compositivos entre Gardel y Le Pera cuenta que el cantor se quejaba de que el letrista no "captaba su estilo". "Tenés que escribir a mi medida", le dijo Gardel. Le Pera tomo la queja con humor: "Carlos, vos no necesitas un letrista. Necesitás un sastre".
Hay otro anotación importante que hace Anibal Troilo en 1970: "Gardel era un tipo inteligente. Y un síntoma de esa inteligencia es haber recurrido en el exterior a una pluma como la de Alfredo Le Pera. Estaba solo, rodeado de franceses primero, y de norteamericanos luego. Esa gente podía perderlo. Los dos hacen una trampa portentosa: conservan lo nuestro en un ambiente completamente extranjero"

Cabe anotar que Alfredo Le Pera nace en junio de 1900 en Cidade Jardim, San Pablo, Brasil. Sus padres inmigrantes del sur de Italia, quisieron "hacer la América" en San Pablo, pero el destino los llevaría a radicarse en el barrio porteño de San Cristóbal.

Datos: "El Clarín" Mariano del Mazo

LEJANA TIERRA MÍA

Letra: Alfredo Le Pera
Música: Carlos Gardel

Lejana tierra mía,
bajo tu cielo
bajo tu cielo,
quiero morirme un día
con tu consuelo
con tu consuelo.
Y oír el canto de oro
de tus campanas
que siempre añoro;
no sé si al contemplarte al regresar
sabré reír o llorar.

Silencio de mi aldea
que sólo quiebra
la serenata
de un ardiente Romeo
bajo una dulce
luna de plata;
en un balcón florido
se oye el murmullo
de un juramento
que la brisa llevó con el rumor
de otras cuitas de amor.

Siempre está
el balcón
con su flor
y su sol...
Tú no estás, faltas tú,
¡Oh, mi amor!

Lejana tierra mía,
de mis amores,
cómo te nombro;
en mis noches sin sueño,
con las pupilas
llenas de asombro.
Dime, estrellita mía,
que no son vanas mis esperanzas;
bien sabes tú que pronto he de volver
a mi viejo querer.



Diecisiete años a la espalda eran muy pocos y demasiados para un muchacho que como yo, quería abrir las alas y volar muy alto. Que cansado estaba de servir mesas, lavar los trastos y llevarme a sus casas a los clientes que se pasaban de copas. Y es que todos nos conocíamos ahí, y aquel era el un restaurancito que más parecía una segunda casa para todos los del barrio. Mi padre era quien lo llevaba con aplomo y con un entusiasmo envidiable; nunca parecía cansado, ni triste. Desde que murió mi madre, hace ya como diez años, se dedico con más ahinco al lugar. Y el ajetreo de los clientes, el traer y llevar tragos y meriendas se fue convirtiendo en su razón de vivir. Y yo era... no sé bien qué era yo... si su empleado, su hijo, su compañero o la sombra de mi madre; porque por "desgracia", yo se la recordaba todo el tiempo, y es que solo hacía falta echarme una ojeada para saber que era el hijo de Malena, la hermosa Malena.
Fue una tarde, tirado en la cama, después de una agotadora jornada, que perdí la rienda de mis sueños y me remonte más lejos que nunca. Ese día decidí que ya estaba cansado de platos y guisos, que yo ansiaba algo más, que yo amaba el pianito de mi madre que tocaba a escondidas... porque siempre que mi padre me escuchaba, las lágrimas brotaban de sus ojos a su pesar.
Ella me había enseñado mucho sobre música, y es que doña Malena, venía de una buena familia venida a menos, de esmerada crianza; ella me enseño mucho más que lo que aprendí en todos los años de escuela. Me enamore de las melodías que sus deditos largos y blancos arrancaban al instrumento y así... guarde mi sueño, hasta el día en que pudiera dejarlos volar, alto, muy alto.
Cuando le hable a mi padre de mi desición de marcharme a Francia para estudiar música, su rostro se puso muy pálido, no hubo un reproche de sus labios, tampoco una sonrisa. Me miró largo rato, con sus pupilas grises y se dio la vuelta sin decirme una palabra.
La mañana que partí estaba solo, con mis pocas pertenencias que cabían bien en una pequeña y gastada maleta y con todos los ahorros que había reunido para aquel día.
El bullicio de la gente, los abrazos, las despedidas; todo me llenaba de tristeza. Recordé a Estela, una novia que tenía que nunca me hablo de uniones eternas, me amaba así, con la fuerza de sus años, sin vanos juramentos ni falsas promesas. Espere un rato en el andén por si aparecían mi padre o ella. Pero el pregonero dio el último aviso... y tuve que subirme de prisa a mi vagón de tercera, acomodarme en mi asiento y dejar caer las lágrimas para no ahogarme de pena.
El tren empezaba a marchar con su ruido infernal, entonces... fue entonces que alcance a ver a mi padre, llevaba de la mano a Estela... corrieron hasta alcanzar mi ventana, yo la abrí prontamente. Me echo un paquetito sobre las rodillas y sonrió tristemente. Estela cogió mi mano y me dejo unos papeles en ella.
- Si alguna ves podés, volvé hijo mío.
- No me olvidés Marcos, no me olvidés.
Y las palabras se perdieron en el ruido de las máquinas, en los gritos de la gente, en el frío de la mañana. Abrí el paquetito, eran mis empanadas preferidas, y en el fondo, bien envuelto en un papel, sus ahorros. Apreté el papel contra mi corazón, fue cuando comprendí cuanto me amaba mi padre. Los papeles de Estela estaban plagados de manchones, yo adivinaba sus lágrimas en ellos; todas eran palabras de buenos deseos, me decía que me amaba, pero que amaba mucho más mi felicidad.
Los principios fueron duros; dormir en las plazas, comer lo que buenamente conseguía de algunos compatriotas, hacer de todo un poco para ganarse unos francos. Pero yo sabía que no era uno más, sabía que llevaba algo en mí. Así, en unos meses, ya tocaba en algunos bares y cosa rara, la gente no seguía charlando, como si yo fuera parte del mobiliario. Todos se quedaban en silencio al escucharme. Había muchos que venían de mi tierra, y cuando les tocaba un tango y cantaba para ellos... mal disimulaban una lágrima... ¿quién no añora la tierra en que nació?
Así, fui escalando, paso a paso, agarrándome con las manos y las uñas a cada oportunidad; dejando trozos de piel en las ásperas piedras. Llegue a prestigiosas Escuelas, estudie con afamados maestros.
Han pasado veinte años, desde que llegue a París, ahora doy conciertos en los teatros más selectos. Las revistan se pelean por un reportaje mío, las mujeres me persiguen. He conseguido cuanto he querido y más. Cada mes religiosamente le envío un giro a mi padre. Intercambiamos algunas cartas, algunas llamadas; en esos días especiales como Navidad y los cumpleaños. Me dice que Estela sigue sola, que nunca se ha querido casar, que cuida de él como una hija.
Pero el destino traza sus propios caminos y un día mis pasos me llevaron de nuevo por aquellos pueblecitos donde un día empecé... alguien tocaba una canción acompañado por un bandoneón... Yo me dije: pero... si yo conozco esa canción... oh, lejana tierra mía, cómo te extraño, cómo me golpea el pecho las ansias de volverte a ver.
Veinte años ya es mucho, que es un soplo la vida y quizá ya no encuentre lo amado cuando decida volver. Quiero ver el parpadeo de las de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno... quizá sean las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos hondas horas de dolor... pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar...y aunque el olvido, que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón.
Lejana tierra mía, hoy preparó mis maletas y vuelvo a respirar tu aire, a caminar bajo tu cielo azul. Hoy vuelvo a ver a mi padre... y a mi Estela, mi estrellita que no ha sabido olvidarme... como tampoco yo la olvide.

10 junio, 2008

Óyeme esto y dime lo qué piensas tú

FÁBULA DE LOS TRES HERMANOS
Silvio Rodríguez

De tres hermanos el más grande se fue
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Iba despierto y bien atento a cuanto iba a pisar
De tanto en esta posición caminar
Ya nunca el cuello se le enderezó
Y anduvo esclavo ya de la precaución
Y se hizo viejo, queriendo ir lejos, con su corta visión

Ojo que no mira más allá no ayuda el pie
Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú

De tres hermanos el de en medio se fue
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Iba despierto y bien atento al horizonte igual
Pero este chico listo no podía ver
La piedra, el hoyo que vencía a su pie
Y revolcado siempre se la pasó
Y se hizo viejo, queriendo ir lejos, a donde no llegó

Ojo que no mira más acá tampoco fue
Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú

De tres hermanos el pequeño partió
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Una pupila llevaba arriba y la otra en el andar
Y caminó, vereda adentro, el que más
Ojo en camino y ojo en lo por venir
Y cuando vino el tiempo de resumir
Ya su mirada estaba extraviada entre el estar y el ir

Ojo puesto en todo ya ni sabe lo que ve
Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú

Con un toque de ironía el maestro Silvio Rodriguéz, nos da una lección. Para esos días en los que no se sabe para dónde tirar: "Arriesga, porque de lo contrario no irás a ningún lado; piensa en el futuro, pero recuerda que este es el fruto de los pasos que des cada día; no quieras avanzar cargando con el pasado, porque solo será un estorbo"

Y yo te digo... ¿Dime lo qué piensas tú?

08 marzo, 2008

Cardo o ceniza


Cardo o Ceniza

Cómo será mi piel junto a tu piel,
cómo será mi piel junto a tu piel,
cardo o ceniza cómo será…
Si he de fundir mi espacio frente al tuyo,
cómo será tu cuerpo al recorrerme,
y cómo mi corazón si estoy de muerte…
mi corazón si estoy de muerte.

Se quebrara mi voz cuando se apague
de no poderte hablar en el oido
se quemara mi boca salivada
de la sed que me queme si me besas
de la sed que me queme si me besas.
Cómo será el gemido,
y cómo el grito,
al escapar mi vida entre la tuya,
y cómo el letargo al que me entregue,
cuando adormezca el sueño entre tus sueños.

Han de ser breves mis siestas,
mis esteros despiertan con tus bríos.
Pero…Pero cómo serán mis despertares,
Pero cómo serán mis despertares
pero cómo serán mis despertares,

Cada vez que despierte avergonzada
cada vez que despierte avergonzada…
Tanto amor, y avergonzada
tanto amor, y avergonzada.


Chabuca Granda (Lando)

31 julio, 2007

Quédate

Esta es una hermosa canción de una cantante belga, Lara Fabian. La escuche hace algunos años, era el tema principal de los protagonistas de una telenovela brasileña "Uga Uga". La letra es muy hermosa, habla de nostalgia, de la esperanza de encontrar a quien se ama. Y cuando se halla, esas ansias de no volver a perderlo. Una palabra que bien podría haber susurrado Ennis cuando se separaron después del primer reencuentro, o quizá la última vez en Brokeback, transcurridos ya veinte años... solo era decir... ¡Quédate!. De Jack nada hay que decir, durante veinte años se la repitió... ¡Quédate!

Quise ponerla como un intermedio del relato que he iniciado... que es casi una aventura. Una aventura en la que no quiero quedarme sola.


Quédate
Apareciste así
Y fue el destino que nos quiso reunir
Algún camino de otro tiempo más feliz
Te trae de nuevo aquí
Mi vida amaneció
y cada luz de mi universo se encendió
En otro rostro me dijiste aquí estoy yo
Y yo te conocí
Y mi vida te ofrecí
Quédate, que este tiempo es nuestro
y el amor tiene ganas de volver
Oh, quédate
Hoy no te me vayas como ayer
Te fuiste aquella vez
Y yo en mis sueños
tantas veces te busqué
Entre los ángeles tu voz imaginé
Así me conformé
Pero ahora te encontré
Quédate, que este tiempo es nuestro
Y el amor tiene ganas de volver
Oh quédate,
No me dejes sola otra vez
Que la noche es larga
Si no estoy contigo
Si otra vez me lanzas al abismo
Si otra vez te vas
Quédate
Por Favor
Por siempre
Quédate, que este tiempo nuevo
Como el sol nos abriga el corazón
Oh quédate, quédate
Que no vuelva el frío en el adiós
Quédate, que este tiempo es nuestro
Y el amor sólo quiere renacer
Oh quédate, quédate
Hoy no te me vayas como ayer
Quédate

13 abril, 2007

ESTA CANCION


Hace tiempo que siento
una tristeza
tan grande que no sé qué hacer
ni a dónde voy.

Solo intento asegurar la cabeza
pero vuelve a suceder y lloro
sin poder comprender.

LLoro de rabia y me duele
la herida, la herida
que el tiempo no cicatrizo.
Lágrimas viejas de toda una vida
Lágrimas vacías, sin llanto"


Hoy me reconozco en el tema que líneas abajo les dedico: "Esta canción", no es la primera vez que lo siento tan próximo. El maestro Silvio Rodriguez, siempre sensible... certero al retratar los sentimientos. Aún sigo buscando el camino y no lo encuentro. ¿Habré errado la senda de nuevo?, ¿he de volver sobre mis pasos y empezar otra vez?. Dichosos aquellos que encontraron el norte, que hacen lo que aman... yo vago aún como una veleta en el viento... sin descubrirme, sin dar conmigo.


Debo decir que no siempre mis palabras han sido inútiles, ni que tampoco he mentido. NUNCA LO HAN SIDO CUANDO SE LAS ESCRIBO A MIS AMIGOS A TRAVES DE MIS COMENTARIOS, NI CUANDO LES DEDICO UNA ENTRADA ESPECIAL. ESAS SI FUERON DESDE EL CORAZÓN. DONDE NO ES POSIBLE MENTIR. Solo que siento que he convertido mi blog en un caos.

Estoy cansada, con un cansancio mortal... quisiera dormir un día de estos y no despertar jamás. Dormir eternamente porque no encuentro dónde dirigir mis anhelos. Me siento como atrapada en una jaula ... tanto tiempo encerrada, siempre solitaria, tanto tiempo tratando de ser aceptada, de ser como otros quieren que sean, que ya olvide mi propia esencia...que ya no sé quién soy. Siempre me he sentido como una pieza de rompecabezas, buscando la hondura donde encaje mi molde. La rutina me agobia... y lo peor de todo es que no puedo escapar de ella. Yo misma me la impuesto.



ESTA CANCION


Esta canción pertenece al album: "Días y flores" del genial Silvio Rodriguez, cantautor de origen cubano.

Los versos iniciales pertenecen a una canción, pero olvide quién la canta, solo la conservo en la memoria.





UNA ROSA QUE YA NO SABE SI ES DE FUEGO

16 marzo, 2007

Hoy llueve en mi corazón

Desde que tú te has ido, desde que te has marchado. En en esta casa nuestra es que me falta algo, no sé si es el aire, no sé si es la luz; pero cuando miro amor sé que me faltas tú.


Es el viento
que te habla
que acaricia tú corazón,
es el viento
que te pesa
es el viento que soy yo.


Si no estoy junto a tí
pero crees sentir
que acarician tus manos,
si no estoy junto a tí
pero crees sentir
que alguien besa tus labios.
Si escuchas mi voz,
mis palabras de amor
y no estoy a tu lado.
No te asustes mi amor
te lo voy a explicar,
no te asustes mi amor.

Es el viento
que te habla
que acaricia tú corazón,
es el viento
que te pesa
es el viento que soy yo.

Si no estoy junto a tí
pero crees sentir
el calor de unos brazos,
si no estoy junto a tí
pero crees sentir
lo que sientes amando.
Y si tú alguna vez
te despiertas y ves
que alguien vela a tu lado.
No te asustes mi amor
te lo voy a explicar
no te asustes mi amor.

Es el viento
que te habla
que acaricia tú corazón,
es el viento
que te pesa
es el viento que soy yo.






Soñe que volvía a amanecer
soñe con otoños ya lejanos,
mi luz se ha apagado
mi noche ha llegado.
Busque tu mirada y no la halle.

La lluvia ha dejado de caer
sentado en la playa del olvido,
forme con la arena
tu imagen serena,
tu pelo con algas dibuje.

Y busque entre tus cartas amarillas
mil te quieros, mil caricias
y una flor que entre dos hojas se durmió.

Y mis brazos vacios se cerraban
aferrándose a la nada
intentándo detener mi juventud.

Al fin hoy he vuelto a la verdad
mis manos vacias te han buscado.
La hiedra ha crecido
y el sol se ha dormido
te llamo y no eschuchas ya mi voz.

Y busque entre tus cartas amarillas
mil te quieros, mil caricias
y una flor que entre dos hojas se durmió.

Y mis brazos vacios se cerraban
aferrandose a la nada
intentando detener mi juventud.

http://www.youtube.com/watch?v=rFHpTQ5V2FI


En este último enlace, además de la hemosa canción "Cartas amarillas", hay un potpurri de sus más sentidas interpretaciones y el testimonio de los sobrevivientes de aquellos terribles momentos del 16 de abril de 1973 . Un accidente automovilístico arrebataba a Nino a la canción hispana, y se lo entregaba a la inmortalidad por medio de su sentimental voz. Nino Bravo perecía a consecuencia de un accidente en una autopista llegando a Madrid, en el término de Villarrubio, cuando acudía a la capital para trabajar en el disco del Dúo Humo, conjunto valenciano que también viajaba en el automóvil. José Mauél Ferres, más conocido como Nino Bravo, había nacido en Valencia un 13 de agosto de 1944.


Le conocí de pequeña, entre los discos de Silvia, mi prima; su potente voz, sus interpretaciones plenas de sentimiento, no se apartaron de mí jamás. Y en estos días... en que la lluvia se instala en mi ventana Nino me acompaña. Y el corazón se me va sin remedio... sin remedio a buscar no sé que.


Año tras año, la tumba de Nino Bravo sigue rebosando de flores como tributo al gran cantante que tan prematuramente nos abandonó. Los homenajes se suceden, los tributos son inevitables, y es que todo es poco para honrar la memoria del mayor cantante que dio la música hispana. Nino Bravo aún vive: en el corazón de miles y miles de personas que como yo le recuerdan y admiran cada día. Las letras todas le pertenecen a él.

No sé porque pense que bien podía enlazar con otra trágica historia, Jack y Ennis. Y las cosas buenas que tan prematuramente se nos arrebatan.

12 enero, 2007

Gente




Gente que se despierta cuando aún es de noche

y cocina cuando cae el sol

gente que acompaña gente es hospitales, parques

gente que se despide, o que recibe a gente en los andenes

gente que va de frente

que no esquiva tu mirada

y que percibe en el viento cómo será el verano

cómo será el invierno.





Gente que pide por la gente en los altares

en las romerías

gente que da la vida, que infunde fe

que crece y que merece paz

gente que se funde en un abrazo en el horror

y que comparte el oleaje de su alma

gente que nos renueva la pequeña esperanza

de un día vivir en paz.




Para vivir así en las miradas transparentes

recibir su luz definitivamente

nubes van y van y van pasando

pero aquella luz nos sigue iluminando.

Qué fresca es la sombra que ofrecen

qué limpia el agua dulce de sus miradas

es por tí que empiezo un nuevo día

hay ángeles entre nosotros.




Dos, tres horas para disfrutarte

y de dos de cada siete días para darte

un pasaje en la más bella historia de amor,

Dos, tres horas para contemplarte

y dos de cada siete días para darte

te acomodo en un rincón de mi corazón.
Esta es una entrada que tenía desde hace un tiempo guardada, problemas de la computadora me impideron publicarla antes. Problemas que todavía no soluciono, pero que afortunadamente me han permitido llegar hasta aquí.
Es una hermosa letra de una canción interpretada por Soledad Gimenéz, anterior vocalista de "Presuntos Implicados", y que trajo hace algunos días atrás (10 de enero) nuestro amigo Da vinci.
Me pareció una hermosa manera de retomar el camino, porque a lo largo de estos meses he conocido gente maravillosa y sé que en verdad "hay ángeles entre nosotros".
Gracias por su amistad, por su paciencia, por su cariño. Y disculpen si alguna vez fui demasiado vehemente en mis comentarios, sé que sabrán entenderme... yo soy así apasionada. En verdad, no sé sí esto es bueno o malo, pero forma parte de mi naturaleza. Sin embargo, debo frenarla un poco, porque en más de una ocasión sin querer he podido molestar o lastimar a alguién.
Sé que escribir no es una prioridad, pero sí una necesidad... escribir para mí es como respirar, en todo este tiempo que no he podido hacerlo, es como sí hubiera estado entre rejas. Por lo menos escribiendo soy libre. No tengo una multitud de lectores, pero los que tengo los valoro infinitamente.
Así que pese a que ya es muy tarde, este el único momento del día que dispondré para pasear por las casitas y ocasionalmente publicar algo.
Las obligaciones y los problemas me persiguen... me acosan. Pero está vez, voy a resistir; como dice la canción: "Resitire para seguir viviendo, soportare los golpes y jamás me rendire y aunque los sueños se me rompan en pedazos... resistire".
Mil gracias, y si quieren escuchar está canción en la hermosa voz de Soledad, disfruten del video en casa de Da vinci (gracias amigo por traernosla).

03 enero, 2007

Hombre preso que mira a su hijo

Mensaje de Amnistía Internacional:
Despedimos un año en que nuestra lucha incansable por los derechos humanos ha logrado importantes avances, como las masivas movilizaciones contra la lapidación y el retroceso de la pena de muerte, el gran apoyo de gobiernos a un tratado que ponga las armas bajo control o haber sacado a la luz escandalosas violaciones de derechos humanos, como los vuelos secretos de la CIA. Todo ello gracias a tu compromiso y apoyo activo a Amnistía Internacional. Sin embargo, mientras lees estas líneas, Nelson (Cuba), Aref (Siria) y Bienvenido (Guinea Ecuatorial), entre otros muchos, son presos de conciencia que pasan sus días encarcelados por sus ideas y olvidados del mundo. Hazles el mejor regalo: un mensaje tuyo será una ventana a la esperanza para el año que comienza.
Después de leer este mensaje, me quede reflexionando en todo el sufrimiento de aquellos que padecen encarcelamiento de manera arbitraria. Pense en los horrores de Guantánamo, en los prisioneros durante la guerra civil española; en nuestros campesinos acusados de terrorismo, durante la década de los 80; en los prisioneros durante la dictadura de Pinochet; en la dictadura militar en Argentina en el 76, y tantos otros... y se me vino a la memoria un poema hermoso, descarnado y terriblemente humano escrito por Mario Benedetti. Lo escuche en la voz de Pablo Milánes, y se quedo para siempre en la memoria... como una herida.
Mario Benedetti nació el 14 de setiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Fue hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia.
Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio, desde sus orígenes. Benedetti fue dirigente del movimiento.
En 1973, tras el golpe de estado militar y a la luz de su activo respaldo a la subversión marxista, debe abandonar Uruguay, por lo cual renuncia a su cargo en la Universidad y parte al exilio en Buenos Aires. Recorre Argentina, Perú, Cuba y España. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos.

HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO

Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas
que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos.

Realmente botija no sabian un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte era tan sólo grave o llana
y cárcel es por suerte una palabra esdrújula
olvidaban poner el acento en el hombre.

La culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y éstos sí
cómo nos ensartaron
con la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles.

Uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote de menos.


Por eso es que no puedo despeinarte el jopo,
ni ayudarte con la tabla del nueve,
ni acribillarte a pelotazos
vos sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio.

Y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías,
y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban,
y jugué a la mancha
y era de sangre.

Botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides
por eso no te oculto
que me dieron picana
que casi me revientan los riñones

Todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre.

Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar
que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto olvidó todos los teléfonos
y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa


Y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar
una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de verguenza.

Por eso ahora me podés preguntar
y sobre todo puedo yo responder:
Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho
de no hacer lo que no quiere.

Llorá nomás botija son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos;
gritamos, berreamos,
moqueamos, chillamos, maldecimos.

Porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.

Llorá...
pero no olvides

16 noviembre, 2006

¡Gracias a la vida!




Para los que estan tristes o cansados, o simplemente necesitan una caricia:

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado y
en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Violeta Parra


Gracias a la vida, porque tenemos dos ojos que nos permiten ver la luz cada mañana, y abarcar una montaña y un bosque. Nos permiten leer un libro, mirar una película, admirar los colores y las formas sobre un lienzo o ver nuestra querida ventana; que nos muestra más que los ojos, porque nos enseña el corazón de quienes viven tras ella.
Gracias a la vida porque tenemos oidos para escuchar la voz de los que amamos, y la música que nos gusta, y el sonido del mar cuando se retira entre las piedrecillas, y el susurro del viento entre las hojas de los árboles.
Gracias a la vida porque tenemos nuestros pies, que nos llevan a la casa de los padres, o a la del amigo. Nos llevan al cine, y al parque de la esquina. Al campo y al asfalto.
Gracias a la vida porque tenemos un corazón, que nos hace sentir alegrias y tristezas, porque de ellas está hecho el camino.
Gracias a la vida porque tenemos el olfato, que nos trae aromas dulces y agradables; el olor de los jazmines y violetas, de la brisa marina, de las naranjas frescas, del pasto recién cortado, de la tierra húmeda después de la lluvia; de un perfume amado, que se quedo atrapado en la memoria.
Gracias a la vida porque tenemos las manos, y los dedos; que igual danzan sobre el teclado creando belleza a su paso, o garrapatean un esbozo a lápiz, o curan ágiles la herida del hijo, o dejan una caricia en la frente del amado; o vuelan como pájaros en la cocina, en el jardín, en la oficina, haciendo que lo cotidiano se torne mágico.
Gracias a la vida porque tenemos un techo que nos cobija,
comida que nos alimenta, ropa que nos viste.
Fe que nos reconforta, esperanza que nos alienta,
sueños, que nos impulsan a seguir.
Risa que rompe el tempano más sólido,
que libera tensiones, que sana heridas,
que ilumina el día más oscuro.
Amor, que desde lejos nos envuelve y nos hace recordar que no estamos solos.

Siempre recuerdo frases o escenas de la película "Lo que el viento se llevo"; será porque me gusta tanto. Y ahora me viene al recuerdo, justo el final de la misma, cuando Scarlett entristecida, piensa en la forma de recuperar a Rhett. Entonces recuerda lo que él mismo y su padre le decían: "La tierra es lo más importante, tú fuerza está en la tierra roja de Tara". Y ella se dice : Sí, volvere a Tara... y pensare la forma de recuperar a Rhett, pero hoy no puedo pensar en eso, mañana lo hare. Despues de todo, mañana es otro día.
Busquen Tara dentro de ustedes mismos, porque existe, aunque lo hayamos olvidado. Emprendan un viaje hacia ella, y saquen la fuerza que necesitan de su tierra roja.
Despues de todo, mañana es otro día.

04 octubre, 2006

En el Dia Internacional de los Animales


Callejero
Era callejero por derecho propio
su filosofía de la libertad,
juegan a las suyas sin atar a otros
y sobre los otros no pasar jamás.
Aunque fue de todos, nunca tuvo dueño
que condicionara su razón de ser,
libre como el viento era nuestro perro,
nuestro y de la calle que lo vió nacer.
Era un callejero con el sol a cuestas
fiel a su destino y su parecer,
sin tener horarios para hacer la siesta,
ni tener que darle cuentas al amanecer.
Era nuestro perro y era la ternura
que nos hace falta cada día más,
era metáfora de la aventura
que en el diccionario no se puede hallar.
Era nuestro perro, porque lo que amamos,
lo consideramos nuestra propiedad,
y era de los niños y del viejo Pablo
a quien rescataba de su soledad.
Era un callejero, y era un personaje
de la puerta abierta en cualquier hogar,
era en nuestro barrio: como el paisaje,
el sereno, el cura y todo lo demás.
Era el callejero de las cosas bellas,
y se fue con ellas cuando se marchó,
se bebió de golpe todas las estrellas
se quedo dormido y ya no derpertó.
Nos dejo el espacio como testamento
lleno de nostalgia, lleno de emoción,
vaga su recuerdo por los sentimientos,
para derramarlos en está canción.
Este es Pancho, y es mi amigo; y lo quiero mucho, a pesar de que no es del todo mío, porque sé que me quiere, pero sé también cuanto ama su libertad. El llega a mi casa al atardecer y se marcha cada mañana, y en cierta forma creo, que es así como debe ser.

Solo espero que no "se beba las estrellas de golpe", demasiado pronto, porque es un buen amigo, y todos quisierámos que los amigos nunca se marchen de nuestro lado.

Un saludo para Sombrita y Mosquito; y para todos aquellos que tengan una mascota al lado, ellos son la ternura que siempre nos hace falta.

Gracias a Alberto Cortéz, por está hermosa canción.