20 mayo, 2008

La aventura del sexto joven desaparecido 2da. entrega

Cuando nos apeamos del tren un coche nos aguardaba, nos vimos atravesando rápidamente el trecho que nos separaba de la enorme edificación que conformaba la universidad, albergando en sus entrañas miles de mentes que administrarían el futuro de la vieja Inglaterra. No pude dejar de sentir una cierta reverencia al contemplar el magnífico edificio.
Un mozo se acerco y nos abrió la portezuela con una reverencia, luego fuimos puesto en manos de otro sirviente que nos condujo al alojamiento del renombrado doctor. Aquel empleado parecía la personificación de la diligencia y la discreción, apenas un saludo había salido de sus labios, y luego silenciosamente nos llevo a través de salas y corredores, atravesamos un hermoso jardín hasta que finalmente nos dejo a las puertas de un pequeño y elegante chalet, paso nuestras tarjetas y pronto fuimos introducidos al estudio del brillante pensador.
El doctor era un hombre delgado, de patillas largas, mirada azul y dura. Iba impecablemente vestido, cuando entramos levanto la vista de unos papeles que tenía sobre el escritorio y con un ademán nos indicó que tomáramos asiento. Sus maneras era frías pero corteses.
- Señores, sé el asunto que vienen a tratar, y les digo que por desgracia, ninguna información puedo ofrecerles que les ayude a esclarecer la desaparición del joven Laurents. Debo comunicarles que me encuentro profundamente afectado con este penoso asunto. Este joven se destacaba particularmente del resto de los alumnos; despertaba simpatías en cualquiera que lo tratara. Oh, mister Holmes, nunca antes había ocurrido algo parecido durante el largo tiempo que llevo al frente de la universidad y este asunto puede afectar el prestigio de la misma.
- Seremos breves doctor, solo deseamos contar con su autorización para hacer algunas investigaciones al interior de la universidad, como es lógico; todo esto se hará con la mayor discreción, no es nuestro deseo armar ningún escándalo.


- Tienen entonces mi autorización, deseo que ese joven aparezca. Le ruego que ponga en juego todas las facultades de las que viene precedido y de con el paradero de Laurents.
- Cuente con ello, no solo por el bienestar del muchacho sino porque mi propio prestigio está en juego. Es un caso completamente nuevo para mí y debo confesarle que aquí se mueven aguas más profundas de lo que a simple vista parece.
- ¿Es que ya tiene alguna hipótesis ?
- Aquí mi buen amigo Watson, podrá decirle que siempre me muestro reacio a adelantar comentarios hasta que tengo todos los hilos en la mano. Pero, sí, aguas profundas y tenebrosas se mueven alrededor de este joven, y yo he de poner hasta mi último esfuerzo por librarlo de ellas.
- Me asustan sus palabras mister Holmes. ¿Acaso pueden verse amenazados otros de los estudiantes?, sí es así, por favor dígamelo, que yo pondré las medidas necesarias. Comprenderá usted que la seguridad de esos jóvenes esta bajo mi responsabilidad.
Las palabras del ilustre hombre estaban cargadas de emoción y de sincera preocupación, la dureza de sus ojos se había esfumado y en ellos solo se veía agazapado un profundo temor. Holmes se acerco hasta el hombre y colocó una de sus delgadas manos sobre el brazo del profesor, y sus grises ojos adquirieron una solemnidad que le había visto en muy pocas ocasiones.
- No tema mi estimado doctor, este el el último golpe que se descarga. Sus estudiantes están seguros.
El caballero estrechó la mano de mi compañero con una mezcla de respeto y gratitud; parecía imposible que aquel hombre afamado por su carácter huraño y severo, hubiera abandonado por completo sus costumbres. Y por un breve instante, esos segundos en que Holmes abandonaba al razonador y dejaba libre al hombre; su mirada se suavizo, y sus labios esbozaron una sonrisa de simpatía.
Aquel fue el breve dialogo que se produjo entre aquellos hombres y hasta el día de hoy, pese a los años transcurridos, aún recuerdo con emoción esa mañana de noviembre.
- Mi querido amigo, le recomiendo que se dedique a visitar los muchos lugares de interés que ofrece este lugar. Por ahora no le necesito, ya nos reuniremos al mediodía para merendar algo y luego marcharemos para visitar a Douglas, aunque sospecho que no seremos visitas de su agrado. Tengo ahora mucho material por investigar
Me quede pues libre por unas horas, qué podía hacer sino aprovecharlas visitando esta intrincada mezcla de arquitectura, torres y agujas que se elevan al cielo como queriendo demostrar el sentido que hay que dar al conocimiento y las ciencias. Aquello era un bullicio de estudiantes, recorriendo el lugar en busca de sus aulas y lugares de investigación. El primer lugar que atrajo mi atención fue la reconocida Bodleian Library, con su precioso techo artesonado; sus brillantes estantes repletos de libros y manuscritos auténticos, de siglos pasados; pulidas mesas y sillas para los lectores. Una parte de esta se encuentra en la Tower of the Five Orders llamada así porque está ornamentada en sentido ascendente, con columnas de cada uno de los cinco órdenes de la arquitectura clásica. Y a un lado del salón, enmarcado sobre un atril el siguiente juramento que cualquiera que desee acceder a un libro debe hacer:

Juro no sacar de la Biblioteca, ni marcar, modificar o dañar de modo alguno, ningún volumen, documento u otro objeto perteneciente a esta biblioteca o bajo su custodia, o dañarla bien sea por el fuego o la llama, y no fumaré en la Biblioteca, y prometo obedecer todas las normas de la Biblioteca.



Mi siguiente visita me llevó al hermosísimo jardín botánico de Kew, rodeado de árboles, flores y un césped suave y primorosamente cuidado, situado en el corazón mismo de la universidad. Finalmente llegue hasta los comedores del Christ Church, con su amplia escalera central, sus ventanas de arcos sobre los decorados de madera y sus largas mesas. El tiempo corre veloz y ya casi había olvidado a Holmes y el trágico motivo que nos había traído a Oxford, cuando sentí una mano sobre mi hombro, me volví sobresaltado y descubrí el rostro taciturno de Holmes.
- Ya veo querido amigo que usted a aprovechado el tiempo mejor que yo.
- Por su aspecto veo que no ha avanzado mucho en el caso.
- Por el contrario Watson, he hecho muchas averiguaciones, y creo que debemos visitar sin más dilación a ese tal Douglas. Pero hemos de ser cuidadosos, porque ese tipo hila fino, pero yo hilo más fino aún.
El lector debe recordar el caso de Charles Augustus Milverton, y como en aquella ocasión la vista de aquel hombre le inspiraba a mi compañero una profunda repulsión por la crueldad con la que chantajeaba a sus víctimas. En está ocasión pronunció el nombre de Godfrey Douglas como si le quemara los labios, su boca se había curvado en un gesto del más profundo desprecio. Sus puños apretados eran muestra de la emoción que lo embargaba.
- Debemos movernos rápido Wartson, he enviado un par de telegramas y sin duda ya Lestrade y sus hombres de Scotland Yard deben estar listos cuando lleguemos. Ojalá sigan mis instrucciones al pie de la letra o el pez se escapará de la red y eso sería terrible. Usted perdonará, pero no tenemos tiempo para meriendas, luego nos echaremos algo al estomágo en el comedor del tren. Ya revise el itinerario, en unos diez minutos sale uno para la City. De prisa Watson, de prisa, allí está el coche que nos trajo.
- Buen hombre, una libra si nos lleva a la estación en menos de diez minutos.
En un momento nos vimos corriendo para alcanzar el tren, se me hacía difícil seguir el paso rápido y elástico de mi compañero, pero me había contagiado su desasosiego, y yo corría tras él como podía.
Al cabo de unos minutos ya estábamos ubicados en nuestro compartimento. Mi amigo continuaba en silencio, pero la rigidez de su cuerpo y la fijeza de sus ojos, me hacían adivinar que algo muy grave ocupaba sus pensamientos.
- ¡Por vida mía Watson!, ¿no puede ir este armatoste más rápido?
- Pero, qué ocurre Holmes, desde que abordamos en tren no ha dicho una sola palabra.
- Ese joven Watson, ese joven está en un peligro mortal... y aún más. ¡Si no llegamos a tiempo no me lo perdonaré jamás!
- Deme alguna pista de lo que ocurre, sus palabras no me dicen nada.
- Debí haber relacionado los hechos con más rapidez, existía un patrón, pero lo hechos ocurrían en lugares sin relación alguna. ¿Qué nexo podía haber entre un caso ocurrido hace tres años en Amsterdam; y luego otro hace dos años en Viena; un tercero en Roma hace exactamente un año y medio; y otros dos ocurridos aquí en Londres, en un espacio entre un año y seis meses?
- ¿De qué habla Holmes, qué casos son esos?
- !Raptos Watson, raptos! Nunca fueron resueltos. No habría reparado en ellos, si no hubiera estado una y otra vez un hombre mezclado en ellos, de forma muy sutil, tan sutil, que si no fuera por el infortunado Albert, jamás hubiera podido establecer el vínculo que unía las desapariciones. Siempre se deslizaba el nombre de alguna dama, como para desviar la atención, en todo caso podía atribuirse el alejamiento del joven a una fuga de tipo amoroso. Solo que cada vez que se mencionaba al entorno del joven, se hablaba de un hombre muy agradable... podía ser Marcelo o Vincent, o Godfrey pero las características físicas eran siempre las mismas.
- ¡Por Dios! ¡Douglas!
- ¡Exacto!, Douglas. Se relacionaba con los jóvenes, los atraía con su cautivante personalidad... todos eran muchachos hermosos Watson. Unos meses de amistad y luego desaparecían sin dejar rastro. Por supuesto él se dejaba ver por un tiempo, para desaparecer después, sin que nadie sospechara.No hace falta tener una mente muy lúcida para imaginarse con que propósito mantenía a los jóvenes cautivos. Y luego tenía que callarlos, no podía dejarlos libres para que luego lo acusaran frente a un tribunal de sodomía. Las cartas que tan oportunamente conservó mister Laurents, y que he encontrado muy bien escondidas entre las pertenecias que guarda en la universidad, serán las pruebas concluyentes para enviarlo a la horca.
Cuando alcanzamos la estación del tren, Holmes salto fuera con agilidad y rápidamente cogimos un coche de alquiler.
- Pronto llegaremos Watson, que todas las fuerzas del Bien y la Justicia nos acompañen para salvar a ese muchacho no solo del daño físico sino del moral. Esta vez Douglas ha cometido un error y lo sabe. Antes fueron estudiantes extranjeros o de pueblos lejanos, jóvenes que nadie echaría en falta por mucho tiempo; pero esta vez sus ojos se pusieron en alguien conocido y con un padre que iba a mover cielo y tierra para hallar a su hijo. Dudo que haya podido tocar al joven, debe estar planeando deshacerse de él y huir.
Mientras hablabamos el coche corría a todo lo que daban los caballos a Regent Street, pronto nos apeamos en el 391; era una casa elegante que no se destacaba de las otras que ocupaban la populosa calle. Un hombre se acerco a nosotros, reconocí al inspector Lestrade.
- La casa está rodeada, los hombres están lo suficientemente lejos para no ser vistos pero no tanto como para actuar si las cosas se ponen negras.
- ¿Ha visto algún movimiento en la casa, alguien ha salido o entrado?
- Nada se ha movido allí.
- ¡Ahora Lestrade, que sus hombres cierren todas las salidas, usted, Watson y yo iremos por delante! ¡Vamos, las pistolas listas!
Un par de fuertes policías echaron la puerta abajo, todos nos metimos dentro como una tromba. Todo estaba en silencio, los guardias subieron al segundo piso, para volver al poco rato. Nada, no había rastro del infortunado muchacho ni de su carcelero.
Cómo podría describir la decepción de mi amigo, se dejo caer más que sentarse en uno de los sillones y se cubrió el rostro. De pronto su mirada se fijo en algo que parecía ser visible solo para él. Entonces, todos reparamos en la alfombra, entremezclado con los dibujos de la misma habían rastros de sangre, el rostro de Holmes se encendió, y de nuevo me hizo recordar al sabueso que encuentra el husmillo perdido. Se lanzó al suelo y estuvo con los ojos pegados al mismo, el rastro lo llevó hasta la cocina. Esta era una habitación amplia, aparte de los estantes que guardaban los cacharros, solo había una pequeña mesa redonda de madera y unas sillas a su alrededor; pero lo que llamó nuestra atención fue que al costado de uno de los estantes había una gran mancha de sangre fresca con la forma de una mano, el rastro de sangre seguía hasta la puerta trasera y terminaba en un pequeño invernadero. Mi amigo se abalanzó hacía el estante, forcejeo por todos lados, tiró al suelo platos y cacharros, hasta que de pronto al mover una palanca habilmente disimulada, el estante cedió moviendose a un costado. Una escalera oscura y descuidada llevaba hasta una pequeña habitación completamente cerrada, solo una pequeña hendidura permitía entrar un poco de aire. Nada había en ella solo una vieja cama de metal y sobre ella, cubierto solo por una manta el joven Laurents.

Estaba demacrado y apoyaba su bella cabeza sobre la pared. Sus ojos parpadearon cuando la luz de las linternas lo alumbro. No mostraba ni alegría, ni terror, en su azul mirada.

- Afuera hay un hombre muerto Holmes, tiene una herida en un costado, debe haber muerto desangrado.

- Sí, es Douglas. Ya hablaré con usted Lestrade, ahora por favor, déjeme a solas con el muchacho. No Watson, no se vaya, quedese conmigo.
Está fue la primera y la última vez que vi a Holmes con una ternura que parecía imposible en aquel hombre de maneras frías y reservadas; cuya existencia parecía ser toda raciocinio sin corazón, él que tan enemigo era de cualquier manifestación de sentimientos, estaba ahora medio arrodillado delante del muchacho.
- ¿Se encuentra usted bien jovencito, nadie lo ha lastimado?
El muchacho lo miro detenidamente, los ojos se le llenaron de lágrimas y sin pensarlo le echo los brazos al cuello, mientras sollozaba. Holmes lo estrecho entre los suyos, acariciando torpemente sus rubios cabellos. Creo que en esos momentos fue el padre que nunca sería.
- Esta golpeado, ese bruto lo ha golpeado mucho ¿verdad?... pero, él no...
- No, no señor, yo no lo deje. Me amenazó de todas formas, no he comido desde el día que me encerró aquí. Solo me dejaba algo de agua, me obligo a desvestirme. Siempre que se acercaba yo luchaba con todas mis fuerzas y terminaba golpeándome. Pero yo sabía que aquella situación no iba a prolongarse por mucho tiempo, yo me debilitaría y pronto ya no podría resistirme. Así que saque uno de los barrotes de la cama, estaba muy vieja y no fue difícil soltarlo. Y hoy cuando de nuevo vino a atormentarme... me defendí, forcejeamos, y él mismo termino por hundirse el arma. Yo solo quería herirlo para poder escapar.
El joven de nuevo se refugió en los brazos de Holmes llorando como un niño perdido a mitad de la noche. Esta de más decir que todas mis simpatías eran para el pobre muchacho y no me averguenza reconocer que me alegre que una justicia superior a la humana hubiera alcanzado a un ser tan malvado como aquel.
- Es un joven valiente. Ahora procuré levantarse, eso es, despacio. Watson, haga el favor de revisar a nuestro amigo en su calidad de médico, luego veremos de conseguir algo de ropa y comida. Pronto lo devolveremos a su padre que tanto lo ha echado de menos y ya verá como poco a poco está horrenda pesadilla quedará atrás y usted volverá a ser el joven alegre e inteligente que siempre ha sido.

Cuando salimos al invernadero vimos el cuerpo de Douglas que yacía sobre unas cortinas teñidas de sangre, las que seguramente había arrastrado al caer, a su costado, cerca de su brazo, aún estaba el objeto que le había acarreado la muerte.
Encontramos algunas ropas del propio Douglas para vestir al joven, y lo sacamos de aquel espantoso lugar. El encuentro con su padre fue emotivo, con mucha dificultad pude disipar el nudo que se iba formando en mi garganta. Observe de reojo a Holmes y vi que sus ojos brillaban mientras una sonrisa tranquila le iluminaba el delgado rostro.

- Vamos mi querido Watson, nuestro trabajo aquí ha terminado. Le he dejado al inspector Lestrade los lugares donde se alojó Douglas, allí debió tener escondrijos similares. Por desgracia, los cuerpos de los otros jóvenes deben yacer allí, los infelices no tuvieron la suerte de mister Laurents.

- Solo tengo algo que no alcanzó a comprender, si Laurents hirió a su captor en el escondrijo, cómo se explica la marca ensangrentada de la mano, y por qué razón camino hasta el salón y luego, herido como estaba regresó hasta el invernadero.

- Aquí mi buen Watson entramos al terreno de las especulaciones, conociendo su naturaleza cruel, cerro el escondite para evitar que el muchacho escapara, fue allí donde dejo impresa la huella de su mano, sin saber que nos estaba dando una valiosa pista. Aún herido, pero con la suficiente fuerza, fue hasta la sala para buscar el arma que tenía guardada en una gaveta, regreso hasta el escondite para matar a su víctima, pero las fuerzas lo abandonaron, camino unos pasos y se desplomó. ¿le parece que encaja bien todo esto?

- Perfectamente, estoy seguro que todo ocurrió tal como lo describe.

Salimos en silencio con la seguridad que el amor de aquel padre pronto disiparía los últimos nubarrones de la limpia mirada del joven. Aspire el frío aire invernal, pero por alguna razón, mientras caminaba con Holmes hasta nuestras habitaciones en Baker, el aire me pareció más puro.


Ilustraciones: Sidney Paget
Fotos: Vista de la Universidad de Oxford, Bodleian Library, Las aventuras de Sherlock Holmes, Granada TV
Albert Laurents: Jude Law

11 mayo, 2008

La aventura de los jovenes desparecidos 1era entrega


Tal vez, está sea uno de retos más difíciles que me haya propuesto. Todos conocen mi admiración por la obra de Doyle, en lo relacionado a la creación del personaje de ficción más querido para mí.
Emprendo un pequeño relato, en donde tratare de situar al personaje en las calles de Londres de finales del siglo XIX, envuelto en uno de sus intrincados casos, donde se pone en juego todo su poder de observación y deducción.

Era una tarde brumosa de fines de noviembre, el fuego de la chimenea chisporroteaba haciendo agradable aquella fría tarde de invierno. Holmes estaba sentado sobre el sillón echo un ovillo, una gruesa manta le cubría los hombros. Sus ojos grises estaban perdidos, ausentes. En aquellas ocasiones me parecía que si bien su cuerpo estaba frente a mí, su vigoroso espíritu vagaba por intrincados caminos. En esos momentos yo no me atrevía a hacerle ninguna observación, bien sabía que sin duda estaba meditando en algunos de sus casos y que cualquier intromisión en sus pensamientos, solamente podía causarle una gran irritación. De cuando en cuando daba una gran chupada a su pipa, ese era el único signo de vida que daba en aquellos momentos.

- Es por demás Watson, estoy forzando una delicada máquina como es el cerebro a trabajar sin los suficientes datos. Es mejor esperar que nos llegue más información, tener algo en que apoyar las muchas hipótesis que he venido barruntando durante toda la tarde y que Ud. ha sido tan amable de no interrumpir. ¿Qué saca en claro de estas palabras? Diciendo esto arrojo sobre la mesa un papel. La carta estaba escrita en un papel de excelente calidad, la caligrafía era exquisita, y los términos en los que se expresaba el autor de la misma solo podían corresponder a una persona de buena educación.

Estimado Mr. Holmes

Sé de las notables facultades que lo distinguen y que gracias a ellas ha llevado a buen termino innumerables casos. Por ello recurro a Ud. no en mi calidad de político, sino en la de padre angustiado, es mi deber salvar a mi único hijo de una mala influencia. Espero tenga a bien recibirme en sus habitaciones esta tarde a las 7.00. Le ruego absoluta reserva en nombre de todo aquello que es sagrado para Ud.

Afectuosamente suyo

Sir Edgar Laurents

- Pues veo un padre desesperado, quizá el muchacho esta metido en el juego o relacionado con alguna dama de dudosa reputación.

- No, no Watson, los temores de este caballero son de otra índole. Observe Ud. como la caligrafía pese a ser impecable, conforme va escribiendo, se va tornando más ilegible... eso muestra una gran agitación nerviosa. Vea con cuanta vehemencia me pide discreción. Ese joven debe estar enredado en algún asunto grave... pero si no me equivoco ya tenemos al mismísimo mister Laurents aquí, sientese Watson y escuchemos qué tiene que contarnos este distinguido caballero.

Un elegante coche se había detenido frente a nuestra puerta y pronto escuchamos unos pasos agitados ascendiendo por las escaleras. La puerta se abrió y por ella ingreso un hombre enfundado en un grueso abrigo. Estaría frisando los cincuenta años, pero su rostro de facciones agradables le imprimían un aire juvenil. El cabello debió de haber sido en tiempos de un hermoso rubio, ya que todavía conservaba mucho de el en su melena que empezaba a encanecer. La mirada firme e imperiosa; los labios apretados y la cuadrada barbilla, revelaba al hombre acostumbrado a ser obedecido. Nos miro alternativamente a uno y a otro, luego avanzó con la mano extendida hacía mi compañero, unos instantes después sentía en mi mano el apretón de la suya, delgada y suave.

- Tome asiento Sir Laurents, y haga el favor de relatarnos, qué es lo que lo preocupa tanto de su hijo; hasta el punto de abandonar su trabajo y no regresar desde ayer a su casa.

Sir Laurents lo miro sorprendido, mientras yo hacía lo propio. A pesar del tiempo transcurrido al lado de Holmes, este nunca dejaba de sorprenderme.

- Oh, es elemental Sir Laurents, deduzco que no ha regresado Ud. a su casa porque a pesar de estar pulcramente vestido, he podido notar que el cuello de su camisa esta deslucido, además sus botas muestran huellas de barro seco, lo que no hubiera ocurrido si la doncella las hubiera limpiado. Ud. trabaja en el Foreing Office y por lo general, los empleados del lugar, aún los de mayor rango, suelen llevar consigo un portafolio con el sello de la Oficina. No veo que Ud. traiga nada, por lo tanto no se ha presentado a trabajar el día de hoy.

- Tiene razón mister Holmes, desde ayer en la tarde no he descansado. Ahora su ayuda es más apremiante todavía, cuando le escribí la carta nada me hacía presagiar que esa era la última mañana que estaba viendo a mi hijo... ha desaparecido, desde ayer no sé nada de él.

De pronto aquel hombre acostumbrado a refrenar sus emociones, se abandono a ellas. Se acerco a Holmes y sujetandole las manos se puso a sollozar. Aquel espectáculo me resultaba doloroso, lo levante suavemente del suelo, mientras me apuraba en buscar el brandy. Cuando hubo bebido un gran sorbo, pareció recuperar la cordura.

- ¡Dios mío!, perdonen todo esto, es que no conozco la paz desde que Albert desapareció. Oh, yo sé que no se marcharía así por voluntad propia. El me quería mister Holmes, quizá se rebelara algunas veces, pero sé que él no me causaría este pesar. Emplee todo lo que sea necesario para encontrarlo; dinero, hombres, carruajes, lo que necesite lo pongo a su disposición. Poco me importa quedarme sin un penique, de qué me sirve el dinero si no puedo tener a mi querido hijo.

- Calmese mister Laurents, por ahora solo necesito datos. Por favor Watson, sirvale un poco más de brandy.

Ya antes he hecho notar al lector que cuando quería, Holmes podía ejercer un efecto casi hipnótico sobre la otra persona. Se acerco a nuestro cliente y poniendo una de sus delgadas manos sobre el hombro, le hablo en un tono tranquilizador.

- Yo haré lo que este en mis manos por encontrar a su hijo. ¡Se lo prometo!

Aquellas palabras parecieron obrar magia en nuestro hombre, sus facciones dejaron de tener aquel rictus doloroso y su respiración poco a poco volvió a la normalidad.

- Que Dios lo bendiga por ello mister Holmes, su palabra me basta. Ahora pregunteme todo lo desee que yo tratare de ser lo más preciso posible.

- Bien, muy bien Sir Laurents, la desesperación no es buena consejera, no nos permite pensar con claridad. Ahora tenga la bondad de relatarme todo lo sucedido.

Nuestro cliente se paso una de sus delgadas manos sobre su frente blanca y despejada como para ordenar sus ideas. Holmes se reclino sobre su sillón y adoptó aquella postura que en el significaba la más intensa concentración. Se recostó sobre su sillón juntando la yema de los dedos y entrecerrando los ojos.


- Empezaré por decirle que soy viudo desde hace unos cinco años, es decir, Albert era apenas un adolescente cuando su madre murió. Ambos quedamos muy afectados, sin embargo, aquella desgracia sirvió para unirnos profundamente. No había hecho alguna de su vida que él no me confiase, es un muchacho de naturaleza alegre y confiada... en eso se parece mucho a su desaparecida madre. Pronto ingreso a la escuela de leyes y no tardó en mostrarse como un alumno aventajado, pero sobretodo muy estimado entre sus profesores y compañeros. Todo marchaba muy bien y el futuro no podía mostrarse más prometedor para mi muchacho hasta que apareció en su vida un tal mister Godfrey Douglas, aquel hombre fue la nube negra que empaño el horizonte de nuestras existencias. Este hombre es mayor que Alfred, debo confesar que es un hombre desde todo punto de vista agradable; tiene un rostro agraciado, procede de una buena familia y ha viajado mucho, esto unido a una excelente educación, hacen de él un hombre cuya conversación es siempre interesante; no creo que nadie pueda resistirse al hechizo de su voz suave y melodiosa cuando narra sus anécdotas, y mucho menos a ciertos toques de humor que sabe agregar en la cantidad y en el momento justos. Fueron muchas las veces que Douglas frecuento nuestra casa y pronto su presencia se hizo en ella habitual. Nada había que reprochar a este hombre... y sin embargo, había algo en él que no terminaba de agradarme, será esa intuición que había desarrollado por el íntimo trato con mi hijo, pero algo me decía que ese hombre tenía sus secretos, y que estos no eran buenos.

- ¿Había alguna razón que le hiciera pensar así?

- No sabría decirle con exactitud mister Holmes, pero había algo en la forma en que miraba a mi hijo que no me agradaba. Además muchas veces, al pasar por la puerta de la biblioteca, sin que ellos notaran mi presencia, lo veía tomarse demasiadas libertades con Albert.

Holmes abrió los ojos ante aquella observación, sus pálidas mejillas se encendieron y hecho el cuerpo hacía adelante clavando sus grises y penetrantes ojos en nuestro visitante.

- ¿Libertades? ¿A qué se refiere, qué tipo de libertades?

Sir Laurents se ruborizo, por un momento pareció sentirse muy agitado, se revolvió en su asiento y sus ojos se fijaron por unos segundos en la alfombra. Se retorcía las blancas manos, por unos instantes temí que le acometiera de nuevo un ataque, pero el buen hombre respiro profundamente, cerró los ojos como quien ya ha tomado una resolución difícil y siguió su relato.

- Esto es para mí muy difícil mister Holmes, pero sé que no debo ocultarle nada. En fin, en esas ocasiones en que le comento que pasaba yo por la biblioteca, pues... encontraba a Douglas de pie al lado de mi hijo con un brazo rodeando sus hombros y con el rostro muy cercano al de este, mientras leían algo; otras veces estaban sentados uno frente al otro, enfrascados en una amena conversación, todo eso era muy normal, sin embargo las manos de aquel hombre estaban apoyadas suavemente sobre las piernas de Albert; cierta vez lo vi acariciando el rostro de mi muchacho. Aquello podía parecer simples gestos amistosos, pero había algo en la forma que adoptaban sus caricias que me inquietaban. Como ya le comente Albert es un joven sumamente confiado, a veces rayando en la ingenuidad, por eso pienso que él no encontraba nada de anormal en la conducta de su amigo. Pero desde que fui testigo de aquellas familiaridades, la presencia de Douglas en mi casa dejó de ser agradable; se me hacía violento hablar a mi hijo de ello, además cada vez que le insinuaba algo en contra de aquel hombre se mostraba irritado. Pronto note que su carácter dulce y amable iba cambiando, ahora respondía con acritud a cualquier observación que le hacía sobre su comportamiento. Aquel vínculo que me unía a él se iba deteriorando poco a poco; ya apenas hablaba conmigo y se mostraba cada vez más huraño. Aquel cambio no eran suposiciones mías, su entorno en la universidad también lo notaba. Finalmente termine por prohibir las visitas de aquella mala sombra, mi hijo no pareció inquietarse con aquella desición mía, por el contrario, parecía que hasta me lo agradecía. Yo notaba que había desaparecido de sus azules ojos esa sombra que parecía enturbiarlos, volvía a ser el joven que siempre había sido. Todo parecía volver a la normalidad hasta la tarde de ayer, que marcho a la universidad muy de mañana y ya no lo volví a verlo más.

- ¿Es su cochero quién lo lleva habitualmente?

- Sí, James siempre lo esperaba con los caballos enganchados muy temprano y lo dejaba a las puertas mismas de la universidad, luego al atardecer Albert lo esperaba para emprender el camino de regreso.

- ¿No noto este nada anormal en su joven amo?

- No, por el contrario, le pareció que iba tan animado como de costumbre.

- ¿Y al dejarlo, no vio a nadie, o algo que llamara su atención?

- En absoluto, James siempre espera verle cruzar las puertas antes de marcharse. El asegura que lo vio entrar. Nada extraño observo, todo era el habitual movimiento de los jóvenes y el bullicio de sus risas y conversaciones.

- ¿Aparte de Douglas tenía su hijo alguien que atrajera su atención especialmente?

- Oh, sí, me hablaba mucho de una señorita Elsie, nunca menciono el apellido. Pero me comento que era hermana de uno de sus compañeros. Sé que esta joven le interesaba mucho porque siempre que me hablaba de ella los colores se le subían al rostro y no había virtud sobre esta tierra de la que no estuviera dotada la bella Elsie.

- ¿Sabe si tenían correspondencia?

- No podría asegurarlo, pero pienso que sí, muchas veces había visto a mi hijo apurarse en guardar unas cartas en cuanto nuestro criado las colocaba en la canastilla que tenemos en el estudio.

- Eso resulta algo extraño, si tenía tanta confianza con Ud. no tendría porque ocultarle que se escribía con la señorita es cuestión.

- Oh, mister Holmes, eso era ya demasiado íntimo para que mi hijo lo compartiera conmigo.

- Y sin embargo... permitáme aclarar un punto Sir Laurents, si al parecer su hijo se había librado de la influencia de mister Douglas, entonces, por qué en su carta sigue haciendo alusión a esta.

- Unos dos días antes de que desapareciera y después de que volviera de la universidad, lo vi salir de forma apresurada. James se acerco para recibir ordenes, pero Albert le dijo que iba cerca y no necesitaba el coche.

- ¿No hizo ninguna referencia hacía al lugar dónde se dirigía?

- El no sabía que yo había visto todo y no tenía porque darle explicaciones a James. Había algo de extraño en aquella repentina salida que no pude evitar seguirle. Cuál sería mi sorpresa cuando en un claro del camino vi aparecer al mismísimo Douglas. Extendió sus brazos hacía Albert cuando lo vio acercarse, pero este lo rechazo suavemente. Conversaron por unos minutos, mi hijo se mostraba friamente cortez, y no dejaba de mirar el camino. Douglas le había tomado una de las manos y no dejaba de estrecharla entre las suyas, aquello y la naturaleza de lo que debía estar diciendole al muchacho lo hacía ruborizar. Entonces libro su mano y con una sonrisa nerviosa se alejo rápidamente hacía la casa. Yo tuve que correr para evitar que me viera, cuando regreso me hallo comodamente sentado en mi estudio revisando unos papeles. No esperaba verme tan repentinamente porque involuntariamente dio un respingo, todavía llevaba el rostro encendido y sus ojos evitaban los míos. - papá, creí que estarías en tu habitación - me dijo con un temblor en la voz que nunca antes le había escuchado. - ¿recién llegas de clases ? - le pregunte, - No, no, llegue hace un rato, solo salí a dar una vuelta, hoy ha sido un día complicado. No te importa si me voy a recostar, me siento un poco cansado - le respondí que podía descansar todo lo que necesitara. Cuando bajo a cenar ya se había serenado, pero yo que le conozco bien, sabía que algo lo turbaba profundamente. Fue en ese momento que decidi escribirle a Ud.

- Bien, creo que ya nos ha contado suficiente mister Laurents. No tendrá incoveniente en recibirnos mañana en la tarde en su casa.

- Por supuesto que no, Ud. y su amigo seran bien recibidos en cualquier momento.

- Un momento sir Larents, ¿conoce la dirección de mister Douglas? Y si fuera tan amable, podría proporcionarnos alguna foto del joven Albert.

- Claro que sí, siempre llevo una en mi cartera. La dirección de Douglas es Regent Street 391, al menos esa dirección figuraba en su tarjeta.

- Gracias Sir Laurents, puede marcharse tranquilo. Mañana en la tarde le tendremos alguna noticia.

Nuestro distinguido cliente se puso de pie, nos hizo una inclinación y salio de la habitación. Pronto escuchamos el traqueteo de los caballos alejándose por la calle.

Holmes reclinado sobre el sillón no se había movido y nada comentó sobre aquel inusual caso que había venido a entrometerse en nuestras vidas.

- Por vida mía Watson que he de confesarle que nunca antes maneje un caso de está índole, ese tal Douglas me parece que tiene costumbres bastantes particulares. ¿Cómo anda su clientela mi querido amigo, se podrá pasar unos días sin Ud.?

- Oh, claro que sí, Stanford puede muy bien hacerse de ella mientras yo no estoy disponible.

- Bien, entonces empezaremos por darnos un paseo por la respetable y antigua universidad de Oxford, y luego nos daremos una vuelta por Regent street; me interesa averiguar todo lo que pueda de este mister Douglas. No estaría de más dar con el paradero de miss Elsie.
Nos desayunamos rápidamente y antes de las nueve ya estabamos en la estación de Paddigton en un compartimento de primera clase con destino a Oxford .

Mientas Holmes estaba sumido en sus pensamientos, con eso rostro de granito inescrutable, acometiendo a su pipa de arcilla; yo disfrutaba del agradable paisaje conforme nos acercabamos a la majestuosa universidad. No pude evitar sentir un sentimiento de grandiosidad; hermosa, solidamente construída; y recordar la cita de Matthew Arnold que las había calificado como: "La ciudad de las agujas de ensueño".

- Vaya Watson, veo que Ud. no pierde el tiempo, hace un buen rato que sus ojos no dejan de admirar la arquitectura del edificio, y comparto la opinión de Arnold, en realidad es la ciudad de las agujas de ensueño

- Creí que Ud. meditaba. Cómo ha podido saber pués que justamente pensaba en eso.

- Oh amigo basta ver sus brillantes ojos fijos, ajenos a todo el resto del edificio para recordar a Arnold. ¿Ha revisado algo más de la arquitectura?. Como edificio viejo que es, ha de guardar más de una maraña de recovecos y escondrijos, a los que sería útil volcar nuestra atención

- Pués, no es precisamente sobre arquitectura sobre lo que me estado informando. He leído solo sobre muchas riñas e intrigas, cosas que siempre ocurren cuando esta en juego el poder.

- Cierto, muy cierto mi querido Watson, nada es más daniño como el poder puesto en malas manos. Pero si no me equivoco ya hemos llegado. Ojalá el ilústre doctor ... tenga a bien recibir a estos humildes visitantes.

El lector sabrá perdonar ciertas omisiones, pero todo ello se debe al pedido extricto de las autoridades universitarias de no ver mezclados sus nombres en ningún asunto escandaloso.

Armonía y belleza en sepia


Fotógrafo nacido en Toronto Cánada. Su carrera profesional comienza en París en 1983, donde realiza diversos documentales fotográficos sobre temas sociales. Su primera exhibición, 'Timewaves', se inauguró en 1992 en el Museo del Elíseo de Suiza. Desde 1992 ha realizado 34 expediciones a Birmania, Sri Lanka, Etiopía, Kenia, Namibia o la Antártida, entre otros destinos, para fotografiar las relaciones entre humanos y animales salvajes. Los 10 años de viajes han dado como resultado la exhibición 'Ashes and Snow', más de 100 fotografías de elefantes, ballenas, orangutanes, cocodrilos, jaguares, ibis y águilas posando junto a niños y adultos. «Mi bestiario expresa no sólo el mundo a través de los ojos humanos, sino también de los de los animales», afirma.
Gregory Colbert es un fotógrafo que trabaja a su ritmo. O, mejor sería decir, al ritmo de la naturaleza. No le gusta sentirse presionado por las horas y los minutos, razón por la que se niega definitivamente a usar reloj. Tampoco carga celular y nunca consulta internet. Lo suyo es perderse en el ambiente y esperar durante días o meses hasta tener enfrente una imagen que le robe la respiración. "El momento ideal para hacer una toma es cuando estás tan impresionado por lo que ves, que dejas de respirar".
"Mi trabajo puede definirse como un bestiario y mi interés es explorar esas relaciones, que considero místicas. Los humanos aparecen con los ojos cerrados porque me interesa enfocarme en la mirada de los animales. Sus expresiones son las protagonistas y los hombres o niños que están presentes se guían por ellas", comenta el fotógrafo canadiense, quien inició su carrera profesional en 1983, cuando realizó en París diversos reportajes sobre temas sociales. No obstante que las fotografías, impresas en color sepia, no han sido retocadas por ningún medio digital, es difícil que el espectador acepte, al menos en un primer acercamiento, que son absolutamente reales. Por su belleza y manejo de la luz, más de uno asegura que se trata de fotomontajes o que han sido sometidas a un programa digital. Nada de eso. La placa en la que un elefante recostado en el suelo "escucha" atento la lectura de un niño, es tan real como aquella en la que un leopardo observa el horizonte, mientras un niño desnudo permanece a su lado en posición fetal.



Pero si duda cabe, Colbert muestra además tres videos que grabó al momento de realizar las fotografías. De la convivencia entre estos animales y los humanos, dice Colbert: "Esa relación te brinda humildad: la naturaleza es un poema y nosotros somos tan pequeños, que sólo representamos unas cuantas estrofas. Con los cachalotes hubo una especie de danza. Y eso inspira a la gente. A fin de cuentas, ese es el trabajo del artista". "Hace millones de años que la Tierra habla. Y yo quiero continuar ese diálogo con mi cámara..." El Museo Nómada es un recinto diseñado por el arquitecto japonés Shigeru Ban, quien en 2004 construyó casas con bloques de tierra para las víctimas del tsunami que vivió Sri Lanka.Su estructura es desmontable y está armada con contenedores de barco, columnas de cartón revestido de impermeabilizante y una cortina de 12 metros de largo elaborada con bolsas de té. El museo -que inició sus actividades en Nueva York- ha sido desmontado para viajar a California, Tokio, México y posteriormente Brasil.

En realidad son imágenes que dejan sin aliento, la completa armonía de la naturaleza humana y animal que emanan las fotografías, parecen el sueño hecho realidad, de que alguna vez todos los seres puedan vivir en paz. Las fotografías nos envuelven en un sosiego y una tranquilidad, que difícilmente puede ser traducida en palabras. Pocas veces el trabajo de un fotógrafo me ha conmovido de una forma tan profunda.
A continuación les brindo algunas de sus fotografías con la seguridad que la belleza de las mismas capturara su atención por mucho tiempo.






Datos: "La Crónica" y "El Mundo" de México.
Agradecimientos especiales a Marga.

06 mayo, 2008

Gracias a la vida

Tenía que exorcisar mis demonios y lo he hecho, ahora me siento mejor. Si queridos amigos solo yo tengo las respuestas y por negra que sea la noche, siempre amanece.
Gracias Marga y Javier, gracias por su amistad, por estar siempre aquí. Ya no más cosas negras y tristes, ya fue suficiente.

Y ahora...¡Viva la vida!!!!!!!!, ¿me acompañan a merendar?.

30 abril, 2008

Mamma mia!!!!


Hago de conocimiento público que aún no me he muerto. ¿Dónde andan amigos?

25 abril, 2008

Jeremy



En muchas ocasiones, navegando por el ciberespacio nos encontramos con sorpresas agradables, fue esto lo que me ocurrió con el descubrimiento de Jeremy Brett, actor británico que interpretaría al legendario detective de Baker Street: Sherlock Holmes, personaje salido de la pluma de Sir Arthur Conan Doyle. Yo como asidua lectora de todas sus novelas y aventuras este fue un hallazgo por demás afortunado.
Jeremy Brett nace un 3 de noviembre de 1933 en Croventry, Inglaterra. Poseedor de una personalidad ambivalente podía ir de un extremo a otro, desde un alcohólico, maniaco depresivo, derrochador y promiscuo hasta un ser sensible, emocional, generoso, devoto amante de su esposa y por encima de todo poseedor de un un gran talento interpretativo.
Es en 1981 de manos de Granada TV se inicia su primer contacto con el personaje. Contaba entonces con 47 años de edad. El aspecto del genial detective se había basado en los grabados de Sydney Paget, este había hecho 537 bocetos que aparecieron con las historias de Holmes en el Strand Magazine. Fue en estos bocetos que se basaron para crear el aspecto de Holmes.
Brett se tomo el papel muy en serio llegando a perder varios kilos de peso para asemejarse al anguloso detective; leyó todas las novelas relacionadas a sus aventuras. Su esfuerzo lo llevaba a escribir con la mano derecha pese a ser zurdo y a fumar en pipa, aunque no soportaba el humo. Se levantaba a las 3 de la mañana a estudiar los guiones ya que su problema de dislexia le dificultaba la lectura.
Pronto sus hábitos comenzaron a parecerse a los de Holmes, hasta que hastiado de su personaje, decidió no filmar más, sin embargo sentía una atracción morbosa por el mismo y las grabaciones continuaron. Llegó a sentir tal aversión por el personaje que se negaba a pronunciar su nombre y se refería a el como : "tu sabes quien".
La enfermedad de la que no consiguió librarse jamás, lo convirtió en un ser melancólico y solitario, llego a hablar abiertamente de su trastorno maniaco depresivo con la finalidad de ayudar a otras personas a superarlo. Muere el 11 de setiembre de 1995, convirtiéndose en el actor que mejor pudo captar la personalidad del misógino detective.
Es curioso resaltar que tanto creador como interprete llegaron a detestar al detective. Es harto conocido que Doyle lo asesino, hastiado de rebanarse el cerebro, inventando nuevos casos para el insaciable Holmes, pero pronto tuvo que resucitarlo debido a los continuos reclamos de los lectores, que incluso llegaron a usar crespones negros en los sombreros en señal de duelo. Igualmente Brett a pesar de aborrecer al personaje continuo interpretándolo.
Para mí Sherlock, es más que un personaje de ficción; es un amigo a quien respeto. Primero por su inteligencia de primer orden, por ese prescindir de los sentimientos que de alguna manera puedan influir en el curso de sus razonamientos, por sus solos de violín; por esa capacidad para cambiar de aspecto y convertirse desde un calavera obrero, un recio marinero hasta un venerable clérigo; el desdén que sentía por el aplauso popular y sin embargo una frase de sincera admiración lo conmovía profundamente. Su infatigable energía que lo llevaba muchas veces a pasarse días consagrado a un caso olvidándose de descansar. Pero existe algo que lo hace profundamente humano, el aprecio que sentía por su cronista y compañero de aventuras, Watson, a quien muchas veces trato de evitar que lo acompañara en sus peligrosas incursiones. Este aprecio se hace patente en "La aventura del pie del diablo", donde como pocas veces abre su corazón.

- !Por vida mía Watson que tengo que darle las gracias y presentarle mis disculpas!- dijo por último Holmes con voz insegura- Ha sido un experimento que no estaba justificado ni en el caso de uno mismo, y doblemente menos en el caso de un amigo. Estoy verdaderamente pesaroso.

Cuando el corazón esta cansado, abro las páginas de mi querido libro y me voy junto con él por las calles de Londres, en busca de un misterioso caso que resolver.

04 abril, 2008

Esperar, para vivir la vida amándote

Para Dark Ángel, solo aguarda... el amor ha de tocar tu puerta para no marcharse jamás. Angelito esta entrada habla de espera y de esperanza.




Esperare
a que sientas lo mismo que yo,
a que a la luna la mires del mismo color.

Esperare
que adivines mis versos de amor,
a que en mis brazos encuentres calor.

Esperare
a que vayas por donde yo voy,
a que tu alma me des como yo te la doy.

Esperare
a que aprendas de noche a soñar,
a que de pronto me quieras besar.

Esperare
que las manos me quieras tomar,
que en tu recuerdo
me quieras por siempre llevar
que mi presencia sea el mundo que quieras sentir,
que un dia no puedas sin mi amor vivir.

Eperare
a que sientas nostalgia por mi,
a que me pidas que no me separe de ti.
Tal vez jamas seas tu de mi
mas yo mi amor esperare

Compositor: Armando Manzanero
http://es.youtube.com/watch?v=ia_WzYmPKws


Toma mi corazón
regresó la pasión
que pensé que no sentiría.

Eres tú quien llenó
el vacío que dejó
otro adiós quebrando mi alma.

Quiero vivir la vida
sólo tu amor me ha hecho renacer


Este amor me enseño
A vivir y a sentir,
lo que en mi vida ya no existía.

Amaneció un nuevo sol
Y llenó de color,
mi corazón que todo gris veía.

Quiero vivir la vida amándote
Solo tu amor me ha hecho renacer.
Nada a la vida yo le pediré,
si la puedo vivir amándote.

Abrazáme y y olvidemos el ayer.
No hay dolor junto a ti,
vuelvo de nuevo a vivir.

Quiero estar en tu piel
Aquí estoy, lleváme.
No puedo estar ni un minuto sin ti.

Quiero vivir la vida amándote.
Solo tu amor me ha hecho renacer.
Nada a la vida yo le pediré.
Si la puedo vivir amándote.


Compositor: Ana Gabriel

http://www.youtube.com/watch?v=WxFCzOEZmMs

Gracias a Vulcano Lover por estas bellas fotos

31 marzo, 2008

Veinte milagros del cine


Gracias mil por su cariño y sus saludos... no tienen idea de lo que cada uno de ellos significa para mí.

Ahora le quiero dar un pequeño obsequio...mmmm, aunque puede que genere controversias porque no todos estarán de acuerdo, pero estas son para mí las veinte mejores películas de todos los tiempos, y que nadie debería dejar de ver.
Si por ahí se les ocurre otra, pués bienvenida sea.

"Lo que el viento se llevó" 1939 Victor Fleming
"Ciudadano Kane" 1941 Orson Welles
"Casablanca" 1943 Michael Curtiz
"Todo sobre Eva" 1950 L. Mankiewicz
"Ben-Hur" 1959 Willian Wyler
"Psicosis" 1960 Alfred Hichcock
"Lawrence de Arabia" 1962 David Lean
"Dr. Zhivago" 1965 David Lean
"El Padrino I, II, III" 1972, 1974, 1990 Francis Ford Coppola
"Taxi Driver" 1976 Martin Scorsese
"Apocalypse now" 1979 Francis Ford Coppola
"Amadeus" 1989 Milos Forman
"El silencio de los inocentes" 1991 Jonathan Demme
"La lista de Schindler" 1993 Steven Spielberg
"Sensatez y sentimientos" 1995 Ang Lee
"Los Angeles al desnudo" 1997 Curtis Hanson
"Las Horas" 2002 Stephen Daldry
"El Señor de los Anillos" - "El retorno del rey" 2003 Peter Jackson
"Munich" 2005 Steven Spielberg
"Brokeback Mountain" 2005 Ang Lee

30 marzo, 2008

Viaje al fin de la noche I


Dedicado a Marga y Pe-jota

Puedes poner tus fichas sobre el tapete en una ruleta y apostar todo al 20 negro, quizá obtengas un "pleno" de 35 a 1. Tal vez, frente a una mesa juegues al poker y saques una "escalera real" o en un tiro de dados te salgan dos seis. Todo esta bien, mientras lo que pongas en juego no sea tu propia vida, porque entonces debes cuidar tus apuestas, pues los minutos, las horas, los días que apuestes nada te los va a devolver.
Tenía 17 años, y la vida me parecía tan larga, los años eternos, la vejez era como un faro distante cuya luz no alcanzaba a rozarme siquiera.
Todo lo quería probar, todo lo quería sentir, la sangre me bullía. Cuando experimente el sexo por primera vez fue una sensación difícil de describir; era el corazón latiéndome con furia, el calor arrebatándome las entrañas y mi sexo perdiéndose en unas profundidades húmedas y suaves, hasta explotar de placer. Entonces repetí esa sensación cuantas veces pude, quería saber si siempre se sentía lo mismo; pero no era así, algunas veces solo me quedaba una silueta femenina durmiendo a mi lado, el sudor pegado a mi cuerpo y un gran vacío apretándome el alma.
Las drogas circulaban en la universidad, como circulaba la cerveza, o los cigarrillos y un día llegaron a mí. Siempre he de maldecir aquel día.
Primero me inicie con las anfetaminas, unos compañeros me las habían recomendado. Sobre todo las usaba cuando debía quedarme hasta tarde estudiando; estas aumentaban mi estado de alerta. En ocasiones me ponía algo agresivo. Pero la sensación de bienestar, me hacía olvidarme de todo. Me sentía capaz de cualquier hazaña. No tenía sueño. Tampoco me sentía fatigado, pesaba horas y horas frente a los libros y a la computadora; sentía que todo lo aprendía más rápido. Casi me podía pasar el día entero sin probar bocado.
Pero me empecé a dar cuenta que los estados de alerta no disminuían y no podía dormir bien, alguien me dijo que probara con los ansiolíticos, que estos me harían dormir y me relajarían, pero todo estaba tan bien en los cursos que no estaba seguro de querer dejarlos, sin embargo la fatiga me estaba matando, Así que recurrí a las conocidas pastillas rosas, celestes o blancas; ovaladas o redondas era igual. Nadie en casa parecía darse cuenta de lo que me ocurría; mi madre ocupada en sus reuniones de ventas, mi padre trabajando en un prestigioso estudio de abogados, solo Clara, la empleada parecía sinceramente preocupada
- Alex, estas tan delgado y ojeroso, qué te sucede hijito, no te ves bien
- Estoy bien Clari, son los exámenes.
- Mmmm, no me gusta para nada esa cara, ya otra veces has tenido exámenes y no te he visto así...
- ¡Que no tengo nada coño! ¡Dejame en paz!
La pobre mujer se aparto de mi asustada, estaba tan pálida que me dio lástima.
- Clari, perdona, perdona, estoy un poco nervioso, no volveré a hablarte así nunca más.
Me acerque a ella y la abrace muy fuerte, la conocía desde que era un niño, ella era más madre que la mía propia, siempre encontré en sus brazos cálidos consuelo y calor cuando llegaba llorando de la escuela, sus guisos recién hechos, su ternura humilde. Clara no se merecía ni un reproche mío, nada, nada.
Ella me miró con sus enormes ojos oscuros y revolvió mi cabello, como cuando era un crío.
- Todo está bien mi niño, todo esta bien.
Los ansiolíticos tampoco mejoraban mi estado, me sentía sin ganas de nada, a veces percibía que mi juicio no era del todo correcto al responder las preguntas -mis niveles de concentración habían disminuido notablemente- de los profesores. No tenía ganas de estudiar ni de salir con el grupo a ningún lado, solo deseaba quedarme en casa durmiendo, durmiendo....
En ocasiones la lengua se me trababa al hablar, yo trataba de disimular todo lo que podía; me era imposible escribir una frase en el tablero del ordenador sin equivocarme, y caminaba dando traspiés. Mis amigos empezaron a notarlo y me decían qué era lo que me ocurría, pero solo les respondía que estaba tomado un medicamento que me producía algo de somnolencia.
Fue entonces que aparecieron dos seres en mi vida: uno de ellos pudo ser mi salvación; el otro fue mi condena. Uno era Tess, una chica muy bella de unos 16 años, estaba en la clase de arte.
A pesar de ser tan hermosa, siempre estaba sola, un día me sonrió y me pregunto sin más, si deseaba ver sus pinturas. No sabía por qué razón sus trazos me perturbaban tanto, había en ellas tanta soledad, tanta tristeza; sus tonos favoritos eran el azul, el verde, el gris violáceo y el negro, nunca una nota de amarillo, naranja o rojo, nunca; sus seres desfilaban como fantasmas de ojos enormes, como seres atormentados en ese mundo terrible.

- Tess, por qué pintas así... todo tan triste.
- Porque yo provengo de allí, así que si deseas que dejemos de ser amigos, esta bien... yo no me enojare.
- No, no me gustan tus cuadros, pero quisieras que me explicaras por qué son tan lúgubres.
- Hoy no, algún día tú lo descubrirás.
El otro fue Javier, lo primero que hizo fue presentarme a su grupo de amigos, e insistir en invitarme a sus fiestas especiales. Allí se bebía mucho y las drogas circulaban sin ningún control. Javier me tendió un paquete parecía contener un polvo fino y cristalino.
- Es de primera chico, vamos yo te enseño a usarla y estarás en el paraíso


Lo vi sacar el fino polvillo y verterlo sobre un espejo, luego cogió un billete nuevo e inhalo la sustancia.
- Vamos Alejandro, ahora tú, yo te preparo el primero, tú solo lo aspiras.
Me acerque a la mesa y me incline y aspire el polvillo, al principio me produjo una sensación algo dolorosa, pero luego me sentía como nunca en mi vida, tenía ganas de bailar, beber, gritar, cogerme a cuanta chica me pusieran por delante; no me podía controlar, apenas si tengo recuerdos de aquella noche de euforia. Si alguien me hubiera dicho que trepara por el edificio, de seguro lo hubiera hecho. Sentía mi corazón a punto de explotar. Luego de aquella experiencia, todo lo demás había me pareció tan insípido.
Papá me daba regularmente el dinero para pagar las clases, el dinero jamás llegaba a la cuenta de la universidad, todo lo gastaba en comprar nuevas dosis, pero no sé porque razón sentía que cada vez era más corto su efecto y cada día necesitaba meterme más cocaína en el cuerpo.
Tess se daba cuenta de que algo no andaba bien y un día cuando entro a mi habitación de pronto, me vió inhalando el maldito polvo.
- ¿Qué haces Alex, maldita sea, que haces?
- Nada, nada, es algo ocasional, no me va a hacer daño.
- ¿No te va a hacer daño?. Hace meses que no te apareces por la Universidad, y mirate, mirate, cuánto hace que no te aseas, creo que ni siquiera comes. ¿Dónde está Clara?
- Yo... yo la saque de aquí, hace un par de semanas.
- ¿Que hiciste qué?
Tess empezó a darme de golpes, parecía una fiera enfurecida.
- Estúpido, cómo pudiste, cómo pudiste, ella era una mujer buena y tú le importabas más que nada, te sentía como su hijo.
- Pero no lo soy y se estaba entrometiendo mucho.
-Por favor ve a ducharte, luego iremos a comer algo y a limpiar este horror.
Tess me obligo a hacer todo lo que me había dicho, estaba tan bella enmarcada en la ventana, con sus cabellos rubios cayendole por los hombros.
- ¿Y a ti cómo te va?
- Bien, ¿sabes que vendí algunas de mis pinturas? y ahora estoy juntando dinero para montar una galería pequeñita. Debemos buscar a Clara, debes pedirle perdón.
- No Tess, no, deja las cosas así.
-Vamos, llevame a ver tus pinturas
Caminamos unas cuadras hasta donde ella vivía. Cuando entre me quede maravillado, sus cuadros, ... Dios mío, ya no eran grises ni oscuros; ahora destellaban con mil colores, era como si la vida hubiera estallado en ellos.
- ¿Pero que sucedió?
- Una profesora me dijo que tengo mucho talento y que lo estaba desperdiciando en cosas tan tristes, me enseño los verdores de la primavera, la belleza de los mares, los naranjas de los atardeceres, es como si hubiera despertado mi alma dormida.
- Son tan bellos, me alegro mucho por ti Tess
- Lamento no decir lo mismo de ti, Alex... qué estas haciendo de tú vida...
Me quede un rato en silencio, porque ni yo mismo sabía la repuesta, qué estaba haciendo con mi vida... solo sé cada día iba hundiéndome más y más y no encontraba de dónde asirme.
- Tess, ayudame, no sé cómo salir de esto no lo sé.
- Debemos hablar con tus padres, ellos no pueden estar ajenos a lo que te ocurre.
- No, no, ellos me internarían en un centro de rehabilitación....y eso no lo soportaría. Estarían vigilandome todo el tiempo. No Tessi eso no.
- Y qué quieres que hagamos entonces, yo no puedo ayudarte Alex, no sabría como manejarlo. No, hablare con tus padres, ellos no pueden estar como si nada ocurriera.
- Bien, hazlo, pero no te apartes de mí, por favor no me dejes.
- Aquí estaré mi Alex... aquí estaré
Y de pronto bajo los ojos ruborizada, yo la tome entre mis brazos y por primera vez bese sus labios y nos amamos allí mismo, entre bastidores, telas y pinturas. Nos amamos con ternura, con fuerza; hasta que cada rincón de nuestro cuerpo quedo saciado

25 marzo, 2008

Pobre pequeño mamut




Este video es de lo podríamos llamar "humor negro", pero... bien pensado es una llamada de atención, una sacudida, un decir mira por dónde andas y con quién.
Que hay que vivir la vida, sí, pero todo exceso... es mortal.

08 marzo, 2008

Cardo o ceniza


Cardo o Ceniza

Cómo será mi piel junto a tu piel,
cómo será mi piel junto a tu piel,
cardo o ceniza cómo será…
Si he de fundir mi espacio frente al tuyo,
cómo será tu cuerpo al recorrerme,
y cómo mi corazón si estoy de muerte…
mi corazón si estoy de muerte.

Se quebrara mi voz cuando se apague
de no poderte hablar en el oido
se quemara mi boca salivada
de la sed que me queme si me besas
de la sed que me queme si me besas.
Cómo será el gemido,
y cómo el grito,
al escapar mi vida entre la tuya,
y cómo el letargo al que me entregue,
cuando adormezca el sueño entre tus sueños.

Han de ser breves mis siestas,
mis esteros despiertan con tus bríos.
Pero…Pero cómo serán mis despertares,
Pero cómo serán mis despertares
pero cómo serán mis despertares,

Cada vez que despierte avergonzada
cada vez que despierte avergonzada…
Tanto amor, y avergonzada
tanto amor, y avergonzada.


Chabuca Granda (Lando)

04 marzo, 2008

Amigo mío


¿Qué haces cuándo el amor se convierte en algo inalcanzable?, cuando sabes que jamás será para tí... ¿cómo sigues viviendo y respirando?, ¿cómo consigues sonreír y seguir caminando cuando al final del túnel no hay ninguna luz ni esperanza?.

El amor no correspondido, es el más letal de los amores. Y lo peor es que nadie es culpable, no lo es la otra persona de inspirartelo, no lo eres tú por sentirlo; simplemente ocurre, como una estrella que equivoca su órbita e inevitablemente solo puede estrellarse en el espacio.
Tú no hiciste nada, solo ocurría que yo estaba tan triste y cansada. Fuiste como el sol que el verde espera; como el cobijo que al fin encuentra un vagabundo; como la caricia que un niño solitario aguarda; como la lluvia fresca que los campos sedientos ansian. Y de pronto dibujaste una sonrisa en mis labios y la tristeza se fue, contigo recorri paisajes nuevos, conocí la ternura y luego una tarde dejaste una flor sobre mi regazo... perdona, tú no sabías que con aquel simple gesto, habías terminado de encadenar mi corazón al tuyo.
Yo nada sabía, cómo podía saber que toda tu existencia tenía ya dueña, que cada rincón de tu pecho estaba lleno de ella y ya no había espacio para mí.
Estar en medio de dos personas que quieres y que se quieren es un sentimiento extraño... es como sentir dicha y tristeza a la vez; es morderte los labios en silencio por no poder gritar su nombre; sentir celos y avergonzarte de sentirlos.
Y escuchar de tu boca que ella es tu razón de vivir, el amor que esperabas, que ansias cada noche su calor, y que desmenuzas cada palabra de sus cartas, que ella es el regazo donde lloras, la mano que aprietas, el abrigo que buscas en los inviernos.
Y ella me cuenta con las mejillas encendidas que solo piensa en tí, y que el solo presentir tu llegada la hace vibrar; que se sienta en su cama mirando tu foto, mientras sus dedos recorren tus cabellos y se detienen en tus labios.
Amor mío estoy pensando en tí, y tu apenas si me recordaras alguna vez, en algún momento. Estoy cansada de ser testigo fiel y silencioso de este amor.
Perdona, pero yo también me enamore de tí; y sueño que tu presencia ilumina mi soledad y tu voz inunda el espacio repitiendo mi nombre. Me convierto entonces en tu pañuelo, en la suave brisa que te acaricia, en la nube que sigue tu mirada, en la flor que recoge tus caricias.

Amigo mío, perdona. Me canse de ser testigo fiel, sucede que yo también me enamore de tí.

Amigo mío debo decirte adios.

01 marzo, 2008

Cold Case

Ya antes Ana (la del Sur), había hablado sobre esta estupenda serie policial que se emite por Warner Channel; aqui en el país va los días lunes a las 9:oo p.m. Es una serie que tiene el doble mérito de no solo entregarnos un relato con las características de los policiales: investigaciones, arrestos; sino que además indaga en el pasado de los involucrados en los crímenes, en sus sentimientos, sus motivaciones. Es precisamente por ello el nombre de la serie... que literalmente podría traducirse a "Caso Frío", aunque creo que más se le conoce como "Caso Cerrado", porque los crímenes que investigan estos detectives de Filadelfia se remontan muchas veces a decadas atrás. No importan cuánto tiempo pase, ellos siempre hallarán al culpable.

Ficha técnica
Género : Drama, policial
Creador : Meredith Stiehm
País: Estados Unidos
Idioma original: Inglés
Personajes:
Lilly Rush (Kathyn Morris) Detective a la que se le asignan los casos no resueltos del Departamento de Policía de Filadelfia.

Nick Vera ( Jeremy Rachford) Es un duro policía que es considerado el hombre ideal para arrancar la confesión a un sospechoso.
Scotty Valens ( Danny Pino) Es el mayor confidente de Lilly y su tenaz y terco compañero.
Jhon Stillman ( Jhon Fint) teniente del Departamento de Policía a quien Lilly acude cuando se encuentra en un callejón sin salida, siempre busca en su mentor un consejo.
Will Jeffres (Thom Barry) lleva bastante tiempo en el la Brigada lo que sirve para que Lilly tenga un enlace con el pasado y sea una gran fuente de información.
Productor: Jerry Beuckheimer
Duración por episodio: 42 minutos aprox.
No. de episodios: 83 (hasta el 15 de octubre)
Producida por: CBS y WB
Época de ambientación: Actual
Fecha de primera emisión: 28 de setiembre del 2003
Esta es ya su quinta temporada y ha sido nominada a cinco premios por mejor serie dramática.

El último lunes emitieron un capítulo que por su complejidad y su dureza, no pudo dejarme impasible, se titulaba: "Boy Crazy" (corren los años de 1963), y era acerca de una jovencita de 16 años, transexual que desde que tuvo uso de razón, jamás se sintio satisfecha con el rol sexual que le había asignado la naturaleza, siempre vestía como un muchacho y está era la tercera escuela en la que su padre trataba de inscribirla debido a rebeldía. Pero desde el primer momento es el blanco de las bromas y los ataques de los muchachos de la escuela; sobre todo de los varones quienes no dejan de asediarla y echarle en cara que es "una rareza". Ante la insinuación de una de las muchachas de que es muy guapo (ignorando su condición de mujer), uno de ellos lo toma por la fuerza y le abre la camisa mostrando sus características femeninas; luego tiene un incidente con una chica que le increpa que en esa ciudad las chicas se visten como tales, Sam (Samantha Randall), tira del cabello de la misma mostrándo ante el asombro y la burla de todos que la chica llevaba una cola de caballo falsa, esta no dudara en esperar su momento para vengarse.
Pese a todo consigue un amigo y juntos suelen ir a un lago donde ambos se sienten libres y felices y se juran que no permitirán que nada ni nadie los cambie; pero Sam esta confusa respecto a sus sentimientos, se siente atraída por este y cuándo el le pregunta si le gusta alguién en particular ella termina por decirle que él le gusta mucho y lo besa apasionadamente. El muchacho desde entonces deja de ser su amigo.... "¿si le gustas a una chica que se viste y actua como un chico; entonces qué eres tú?" La chica a la que había expuesto a la burla de sus compañeros (que los observa escondida), encuentra el momento para cumplir su venganza, hace correr la noticia por toda la escuela. Dom se distancia de Sam y la abandona a su suerte.
Ante otro incidente provocado por los muchachos que detestan a Sam, está es expulsada, su padre ya no sabe qué hacer con ella y piensa que la mejor solución es internarla en un sanatorio. Allí la joven es sometida a un trato inhumano y obligada a ser lo que no es, finalmente ante su continua negativa para acatar las ordenes le son aplicados electroshocks que sumirán a Sam en un estado de seminconciencia. Su amigo de antaño al enterarse por una enfermera de lo que ocurre, deside ir a rescatarla; pero lo que encuentra lo deja aterrado. La muchacha viste un traje rojo y tiene los labios exageradamente pintados del mismo color. Dom la abraza y le pide perdón, le dice que debe reponerse, que recuerde la promesa que se hicieron en el lago de que nada iba a cambiarlos, pero la muchacha con la mirada extraviada solo le pide que la libere, él se niega, pero en unos breves instantes de lucidez su mirada triste se clava en la suya y le suplica que acabe con su sufrimiento. Entonces el toma una almohada y la afixia. Ahora Sam es libre, libre de prejuicios y desprecios, libre...



Escena en el lago.

Datos: Wikipedia

26 febrero, 2008

Crónicas del lado oscuro de la luna


Faltan algunas pruebas, que me las estaré realizando en estos días. Pero el doctor finalmente parece haberse inclinado por un diagnóstico definitivo en medio de tantos avanzes y retrocesos. Es mejor tener la certeza de algo que andar divagando. El médico que me trata en el área de pquiatría me ha confirmado que es altamente problable que yo sufra de un caso, que por desgracia parece ser de carácter crónico, así que es uno de esos invitados indeseables con los que debes compartir los días aunque no lo desees.
Mi caso parece tratarse de un desordén a nivel de los neurotrasmisores cerebrales que sumen al paciente el períodos de euforia y luego lo hunden en crisis depresivas. A esto lo denominan trantorno bipolar.

Concepto de Trastorno Bipolar
Se llama trastorno bipolar o trastorno afectivo bipolar a un trastorno depresivo de larga evolución, en el que los episodios depresivos se ven interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. Las fases de exaltación, alegría desenfrenada o irritabilidad y grosería, alternan con otros episodios en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio.

Además de ello he desarrollado una dependencia por los ansióliticos; lo que va a ser más difícil de tratar, a lo largo de casí 20 años he dependido de ellos para seguir viviendo, para soportar los momentos críticos que se iban presentando a lo largo de mi vida. En ocasiones me tomaba hasta diez Alprazolam al día, pero mi organismo había desarrollado tal tolerancia al medicamento que apenas si me producía cierta somnolencia. Esta va a a ser quizá la etapa más dura de sobrellevar, como cualquier suspensión del medicamento que provoca adicción; causa angustía, mal humor, apatía, dolor de cabeza. Y entonces vuelves a recurrir a ellas... vuelves a las pastillas de tono rosa y a sumergirte en la seminconciencia.
Tengo que hallar el rumbo, de lo contrario estoy condenada la fracaso en toda la extensión de la palabra; fracaso como profesional, como persona, como amiga, como hermana, como mujer.
Me he dado cuenta que he ido cortando poco a poco los hilos que ataban a las personas que me rodean; es como si me hubiera amurallado, con unas piedras que no deseo ni puedo mover y cada vez me aislo más y más de la realidad.
Casí no deseo hablar con nadie, los días en el trabajo se convierten en una tortura. Ya me han llamada dos veces la atención. Ando demasiado distraida, dispersa, mi rendimiento es como diríamos... un 60% de mi capacidad; trato con todas mis fuerzas de no defraudarlos porque han sido personas que se han portado maravillosamene conmigo y no puedo ni debo fallarles.Todo a mi alrededor se desmorona, cosas sucias, ropa sucia... trato de salir adelante aunque nada de lo anterior me intere. ¿Dónde perdí todas las fuerzas y las esperanzas que alguna vez me acompañaron?, ¿dónde perdí las ganas de sonreír?, de ver que cada día el sol sale a pesar de todo.

Apenas dos personas muy cercanas a mí sabes de esto, no he querido contarselo a nadie más... solo a ustedes porque en muchas ocasiones me han demostrado su cariño y su preocupación. Hoy más que nunca deseo vuestra mano amiga en el hombro y que me digan (aunque no sea cierto), que esta pesadilla terminará pronto, muy pronto.

10 febrero, 2008

Porque yo sé de un amor que nunca envejecera


Hoy me parece que el viento cambia de rumbo,
el murmullo de las aguas cristalinas es más rápido
como si muchas voces quisieran hablar a la vez;
pero es un sonido alegre.

Hoy el cielo es más azul que nunca,
tan azul como lo era en aquellos días.
Y el olor a pasto fresco y a pino lo inunda todo.
Hoy es un día especial, uno de esos días que sientes una felicidad extraña,
uno de esos días es que sientes que podrías remontarte por el cielo
y disputarle el viento a las aves.
Uno de esos días en que el tiempo se detiene, como en una postal,
y se queda allí eternizado, sin que nada ni nadie pueda alterarlo.

Hoy no sé porque te recuerdo más intensamente que otros días, he vuelto a armar la tienda, esta vez lo he hecho mejor que aquella primera vez. Alli está levantada firme sobre sus palos, más amplia y confortable.
He tenido mucho tiempo para organizarlo todo, he fabricado una pequeña alacena para los cacharros. Un tronco de árbol se ha avenido bien como mesa
y he pulido algunos troncos más y hasta les he hechos un respaldo; han quedado unas sillas estupendas.
Los caballos ya no tienen que dormir a la intemperie, le he construido un pequeño cobertizo. Suelo pasear con nuestros perros, arreando inexistentes ovejas.

Y cuando regreso enciendo la hoguera y me siento frente a ella, con el fuego calentándome los pies y espero... y espero, porque sé que alguna vez tú vendras a mí.
Y ya no habrá más miedos,
ni mentiras,
ni sufrimientos,
ni lugar ni momento equivocado,
ni recuerdos terribles.
No habrá prismáticos observándonos,
ni ojos espantados mirando nuestros besos.
Ya no habrá hombres rudos
con gatas en las manos para destrozarnos los sueños.
Ya no habrá separaciones,
ni la agonía de contar los meses
como hojas de otoño que se escapan de los árboles,
para finalmente fundir
nuestros cuerpos y nuestras almas.

Ya no hablaras mascullando las palabras,
y sonreiras siempre, siempre,
porque te arullare en mis brazos,
y te susurrare una canción de cuna,
para que tus sueños sean eternamente dulces.
Y cuando me quede dormitando de pie frente a la hoguera,
tú te acercaras y me estrecharas entre tus brazos
y yo me recostare feliz sobre tú pecho,
me volverás y me miraras frente a frente,
porque ya no sentirás más recelos de tener
a un hombre entre tus brazos,
y tus ojos se iluminarán como esmeraldas,
y tomaras mis labios entre los tuyos y ya nada podrá separarnos.

Mi mano descansará sobre la tuya
al anochecer, y sentiras que
jamas dejo de ser tu apoyo.
Y juntos miraremos ese cielo estrellado de verano,
y casí tocaremos las estrellas...
porque ahora estamos más cerca de el.

Presiento que será hoy, el corazón me estalla de felicidad,
presiento que será hoy... ya casí siento tú aroma vaquero, tú olor a tabaco y sudor.
¡Ennis, al fin has llegado!

Y corro a abrazarte y tú corres hacía mi y nos fundimos en un abrazo donde ninguna parte de nuestros cuerpos dejan de tocarse y nos besamos dulcemente.

Y arriba brilla el sol y el cielo esta tan azul, tan azul.....