
Helen Evans

Samantha Moore

Anne Lych
15 de diciembre de 2004
- ¿Y qué me dices de Charles?, aquel tipo era capaz de cualquier cosa con tal de conseguir un ascenso – dijo Sam, mientras se servía un vaso con vino.
- Creo que paso por la cama de todos los del bufete. Charles se acostaba con todo lo que anduviera por ahí; sea con pantalones o faldas, con tal que sirviera a sus intereses, era un hombre ambicioso – Anne se acomodaba la blusa intentando alisar las arrugas, mientras hablaba entre risas.
- Estoy segura que durmió con aquella vieja… no recuerdo su nombre, era la segunda a cargo de Robert Halft Legal – Sam, volvía a servirse el tercer o cuarto vaso, ya había perdido la cuenta.
- Sam, deja eso de una buena vez, ahora tendrás que quedarte en casa de Anne, no puedes conducir en ese estado – comentó Helen mientras daba pequeños sorbitos de su copa.
- No, no, tú me llevaras a casa, ya debe estar por llegar el esposo de Anne y no quiero verlo, siempre pone esa mueca desdeñosa cuando nos encuentra bebiendo. Me fastidian esos aires de moralista que se da. Todos tenemos nuestros vicios, de seguro él tiene el suyo.
- Será mejor que te calles Sam, entiendo que estés algo bebida, pero no te voy a permitir que hables de Jhon, ¿qué sabes tu de él?
Samantha, sonrió con tristeza e intento servirse una copa más, pero la rápida reacción de Helen le arrebató la botella de las manos.
- Ya fue suficiente amiga mía, será mejor que nos vayamos.
- ¿Entonces me llevas a casa? – le dijo Sam con la mirada enturbiada por los efectos del alcohol.
- No tengo opción, sabes bien que vives “del otro lado del mundo”, pero ya que no quieres quedarte aquí y tampoco puedes quedarte en casa… ya sabes, a Kate no le caes muy bien que digamos
- No hace falta que me lo recuerdes, esa hermana tuya me detesta.
- Bien, ponte el abrigo y recoge tu bolso.
Estaban a punto de salir, cuando Anne tiro suavemente del brazo de Sam.
- Sammy, no quiero que nos quedemos disgustadas. Quizá tengas razón con respecto a John.
- Perdóname Anne, yo no tengo porque meterme en tus asuntos, olvida todo lo que dije.
- Hagamos un brindis, pero no con vino; voy a descorchar una botella de champagne, nuestra amistad se lo merece.
Helen levantó la mirada al techo preguntándose si su otra amiga había terminado por emborracharse también. Al poco rato Anne regreso con una botella y tres copas, las hicieron tintinear entre ellas mientras reían alegres.
- ¡Por nosotras!, porque siempre podremos contar la una con la otra, siempre.
Hicieron el brindis, se abrazaron cariñosamente y luego Helen ayudo a Sam a llegar hasta el coche. Anne las vio hacerle un saludo por la ventana; sus ojos se quedaron prendidos en la sonrisa de Sam, siempre estaba tan alegre, esa forma de tomarse la vida era lo que más le agradaba de ella. Se quedo de pie bajo el dintel de la puerta hasta que vio desaparecer el reluciente auto por la carretera.
17 de diciembre de 2004
El cuerpo sin vida de una mujer de 41 años yacía sobre el suelo; tenía el cuello atravesado por un corte profundo. Una enorme mancha de sangre se extendía a su alrededor. La casa estaba revuelta, cajones abiertos, ropa desordenada, libros y papeles arrojados por todos lados. Un joyero sobre el velador estaba completamente vacío al igual que una pequeña caja fuerte disimulada detrás de un estante. Todo parecía confirmar que era solo el robo lo que buscaba el asesino, pero tal vez la víctima opuso resistencia lo que motivo el ataque. La mujer fue identificada como Anne Lynch; fue imposible despertar al esposo, Jhon Lynch, que dormía junto a ella, tuvo que ser trasladado al hospital por los paramédicos.
18 de diciembre de 2004
Una mujer blanca de 40 años fue hallada en medio de una calle desierta, tenía un disparo en el pecho; no llevaba ninguna identificación encima, su cartera había desaparecido. Los vecinos fueron alertados por el sonido del disparo y llamaron a la policía. Más tarde la mujer fue identificada por sus familiares, su nombre era Helen Evans. El móvil aparente, robo.
El mismo día en la tarde se reporto el suicidio de una mujer afro américana también de 40 años. Se arrojo desde el puente "Betsy Ross". Entre sus pertenencias no se encontró ninguna carta que explicara las razones por las que se había quitado la vida. Se hallo su identificación, se llamaba Samantha Moore.
Los hechos ocurrieron en tres ciudades diferentes; Kensington, Bridesburg y Frankford. Los casos fueron investigados por más de un año, finalmente fueron archivados por falta de evidencias.
02 de agosto de 2010
Lilly bebía su café mientras revisaba algunos datos frente a la computadora. Scotty había bajado al sótano en busca de un archivo. Jeffries y Vera estaban inclinados sobre el escritorio examinando cuidadosamente unas fotografías. Kat había llamado diciendo que se retrasaría, su hija tenía una cita médica. Stillman estaba en su oficina firmando algunos papeles.
Una mujer joven de cabellos claros y mirada triste se acercó hasta el detective Vera, lucía algo desaliñada, caminaba como si estuviera extenuada.
- Estoy buscando a la detective Rush, podría decirme dónde esta ella por favor – Vera se la quedo observando unos segundos; sus ojeras, su cabello rubio y desordenado cayéndole sobre los hombros. Vestía unos jeans desgastados, zapatillas y un grueso abrigo. Nick le señalo el escritorio de Lilly.
- Detective Rush, soy Kate Evans, hermana de Helen Evans, seguramente debe recordar el caso, ocupo la primera plana del Philadelphia News. Encontraron su cuerpo entre las calles Fillmore y Mulberry, cerca a la avenida Frankford, nosotras vivíamos a unas calles de allí en la Hedge. La policía dijo que fue homicidio por robo, pero jamás hallaron al culpable. Yo nunca pude resignarme a su muerte; desde aquel día mi vida ha sido una pesadilla, Helen y yo éramos muy unidas, ella lo era todo para mí desde que decidimos vivir separadas de nuestros padres.
- ¿Con quién vives ahora?
- Con la hermana mayor de mi madre, ella es soltera. Detective, hay algo que yo le comenté a la policía, pero no pudieron hallar un nexo entre las muertes. Mi hermana, Anne Lynch y Samantha Moore eran amigas de muchos años, solían reunirse todos los fines de semana en casa de alguna de ellas. ¿No le parece extraño que las muertes ocurrieran una tras otra?
- ¿Sabes cuándo fue la última vez que se reunieron y en casa de quién?
- Fue en casa de Anne, ella era la única casada, creo que el nombre de su esposo es John. Eso ocurrió un día antes de que Anne fuera asesinada, ella vivía en una zona residencial en Kensington. Al día siguiente aparecieron muertas Helen y Samantha.
- Recuerdo el caso, ¿Samantha se suicidio no es cierto?
- Así es. Por favor ayúdeme a encontrar al asesino de Helen.
La joven rebusco en su bolso y saco una tarjeta que le extendió a Rush.
- ¿Eres concertista?
- Sí, desde niña supe que había nacido para tocar el piano.
- ¿Tienes alguna fotografía de Helen?
Kate volvió a revisar su bolso y saco de su billetera una fotografía. En ella se veía a una mujer atractiva, con el cabello rubio muy parecido al de su hermana; en la foto sonreía, pero su mirada era distante y triste.
- ¿Cuándo le tomaron está fotografía?
- Yo misma se la tome, fue el día de su cumpleaños, tres meses antes de que fuera asesinada.
- ¿Puedo quedarme con ella? - la joven pareció dudar un poco, pero luego accedió.
- Está bien.
- Llámame si recuerdas alguna otra cosa, lo que sea.
- Así lo haré – Kate levanto la mano a modo de saludo y se retiro del lugar.
Scotty se acerco a Rush, observo los ojos fijos de esta en la muchacha hasta que la vio desparecer por la puerta de salida.
- ¿Qué quería?, se le ve tan triste.
- Scotty, yo podía haber estado en una situación como la de ella, estuve tan cerca.
