27 septiembre, 2008

Las cuatros estaciones


La vida de Antonio Vivaldi está a caballo entre dos siglos, el XVII y el XVIII, hijo del Barroco tardío. Su música se inscribe en el periodo histórico presidido por la cultura del Iluminismo.
Podría definirse el término Iluminismo como sinónimo de Ilustración, es decir la penetración de las "luces" de la "Razón" en las tinieblas del dogmatismo y el autoritarismo. Este movimiento tenía plena fe en la razón, la critica a las instituciones tradicionales, nostalgia por el naturalismo, así como el intento de conciliar la filosofía y la literatura como ciencia popular de la vida.
Para el racionalismo iluminista, la música y el resto de las artes, solo son viables como imitación de la naturaleza. "Imitación de la naturaleza", en el sentido barroco debe entenderse como "imitación de la naturaleza humana". Lo que importa en la música del Iluminismo son los estados del espíritu.

Vivaldi es, pues, un ejemplo singular del artista fiel al exponente del Iluminismo, anticipado del Romanticismo.
Il prete rosso, apodo con el que se le conocía a Vivaldi debido al color de su pelo, nace en Venecia un 4 de marzo de 1678. Su familia no es precisamente un modelo de virtudes, incluso dos de sus hermanos fueron detenidos y expulsados del territorio por conductas fuera de la ley. Su primer acercamiento al violín, al cual daría gran protagonismo; lo adquiere de su padre Giovanni Battista, consumado violinista.
El 23 de marzo de 1703, se ordenaría como sacerdote, esto más que respondiendo a una autentica vocación, sería por una cuestión de oportunismo, una forma de acceder a un status superior al que le correspondía por nacimiento.
A pesar de su "precaria salud", con la que justificaba su reticencia a decir misa, viajaría por once años a lo largo de toda Europa, acompañado por "sus damas", es decir las enfermeras que cuidaban de él (lo que también se prestaba a muchos rumores). Sin embargo, se ganaría en Venecia el mote de "Antonio fa presto", dada la energía en sus composiciones e interpretaciones.
Pese a la fortuna de unos 50.000 ducados que obtuvo gracias a sus composiciones, murió en medio de una total pobreza, el 28 de julio de 1741. Quedará como un misterio las razones por las cuales Vivaldi abandona Venecia, la que fue siempre su hogar, para marcharse y morir en Viena.
Vivaldi siempre fue consciente de la difusión que tendrían "Las cuatro estaciones", por ello no perdería nunca oportunidad de hacerlas interpretar durante sus giras. Desde el momento mismo de su publicación en 1724, se convertiría en el más gigantesco bestseller de la música instrumental del siglo XVIII.
Cuando la obra de Vivaldi caiga en el más absoluto olvido, solo un título resistirá los azarosos embates del tiempo: Le quattro stagioni.

Cuanta razón hay en lo expresado líneas arriba con respecto a la música durante el movimiento del Iluminismo, como expresión de la naturaleza humana, de los sentimientos.
Si tuviera que definir mi espíritu y sus diferentes estados sería con estos conciertos. Sobretodo con el Concierto Nº 2 en sol menor "El verano", cuando la tempestad se acerca y finalmente estalla la tormenta... es sencillamente sobrecogedora; al igual que el Concierto Nº4 en fa menor "El invierno", no puedo dejar de admirar el protagonismo del violín que ejecuta los pasajes más difíciles. Estos conciertos han formado parte de mi vida desde hace mucho. Los he escuchado infinidad de veces, y en cada una de ellas vuelve a sorprenderme con su brillantez.

http://es.youtube.com/watch?v=RZkZNehJs7I

Por desgracia, no puedo ponerles el vídeo, pero no dejen de entrar al enlace, y sientan la música... no se arrepentirán.

Datos: Enciclopedia Salvat de Los Grandes Compositores
Antonio Vivaldi por José Luis Pérez de Arteaga

5 comentarios:

Javier dijo...

Música para curar el alma !!!

Dalia dijo...

ah primavera... adorable.

Gracias Rosa, no habia leido casi nada de Vivaldi.

Marga dijo...

Música que me transporta a tu lado, música que calma tantas cosas...

Besitos bella flor.

Mar del Norte dijo...

A este lado del mar estrenamos otoño pero a mi me encanta la primavera...
Precioso Rosa..

devezencuando dijo...

Un deleite para los oídos...