25 noviembre, 2008

Douglas entra en acción II

Este fue el primer caso que enfrentamos juntos Greene y yo, difícilmente podré olvidarlo. Después de aquel vinieron muchos otros, pero pienso que ninguno llegó a calarme tan hondo y hacerme entender las palabras que una vez me dijo acerca de todo lo retorcido que puede albergar el alma del hombre.

En la mañana ya estaba en su casa, lo encontré en su pequeña biblioteca estudiando unos recortes de diarios y haciendo anotaciones en su libreta electrónica. Cuando me vio enrojeció vivamente, pero se repuso con rapidez y me hizo una seña para que me acercará a la mesa donde él estaba.
- Antes de entrar en el asunto sería bueno que leyeras algunos de estos artículos, quiero que formes tú propia opinión, luego te daré otros detalles, que por supuesto, no manejaba la prensa.
Me senté en uno de los sillones y me puse a leer uno tras otros los recortes. Cuando terminé con ellos un sentimiento de horror y repugnancia me embargaban por completo. Levante mis ojos interrogando a Greene.
- Pues ese monstruo salió libre, se consideraron las pruebas insuficientes. Un fracaso que nunca me perdonaré. En vano busque algún punto débil que echara abajo todo, nunca lo pude encontrar.
Su rostro se había puesto pálido, y sus ojos refulgían con el mismo brillo aterrador que ya le había visto una vez. Apretaba los puños, hasta que los descargo sobre la mesa, una y otra vez haciendo saltar todo lo que estaba sobre ella.
- Eso ocurrió hace poco más de un año y es de las pocos casos que no pude llevar a buen término - me arrojo otros recortes muy estrujados - mira esos, son de hace unos días. La pesadilla empieza de nuevo, pero te juró Tom, que así se me vaya la vida en ello, está vez no se me escapará.
Mire los recortes, seguían el mismo patrón de los crímenes de hace un año. Cuerpos de niños entre cinco y nueve años, encontrados en algún parque solitario o edificio abandonado. Siempre aparecían atados y desprovistos casi por completo de sangre.
- Franz, esto es... es espantoso.
- Bien, hay un detalle que ningún periódico menciona, porque nosotros nos guardamos bien de evitar que saliera a la luz pública. Los pequeños presentaban unas incisiones en el cuello, como mordidas. La idea de algún animal quedo descartada, estamos en el centro de la ciudad, es imposible que la presencia de un animal salvaje pasará desapercibida; además los predadores destrozan. Los cadáveres estaban intactos, pero... dónde estaba la sangre entonces. Revisé cada centímetro del lugar donde fueron hallados los cuerpos, encontré huellas de botas, del tipo Harley-Davidson. Habían adheridos a la cinta que uso para cubrir la boca de los niños partículas casi invisibles de serrín. El tiempo que llevaban muertos hasta que fue dada la alarma, era casi siempre el mismo, unas ocho horas. Los forenses hallaron rastros de narcóticos en la escasa sangre que les quedaba. Los agujeros por donde parecía haber salido la sangre eran profundos, los bordes abiertos y lacerados. Ninguno de los muchachos mostraba ningún otro signo de violencia.
- En un lugar abandonado es posible que ese sujeto se dedicará a su macabra labor, pero en un parque, es difícil que no fuera visto por alguien. Un policía, un corredor solitario, alguna pareja.
- Sí, tienes razón Tom. Por eso y por el tiempo transcurrido pienso que los crímenes fueron cometidos en otro lugar. No le tomaría más de unos minutos atar los cuerpos.
De pronto escuchamos el timbre de la puerta sonar repetidas veces, pese a que por mi profesión estoy acostumbrado a los sobresaltos, aquel sonido repentino me hizo saltar de mi sillón. Era el capitán Jackman, iba acompañado de una joven de cabellos oscuros y ojos de un verde muy claro; me hacía recordar la mirada profunda y escrutadora de los felinos, era alta y esbelta, vestida con la propiedad de una ejecutiva. De inmediato sus bellos ojos buscaron a Greene y fue a saludarle, le dio un beso en la mejilla que casi rozaba sus labios.
- Tom, ella es Stella Gadner, de la Oficina de la Fiscalía - me presento Franz.
- El es mi compañero, el doctor Anthony Douglas.
Me alargo su mano delicada y bien cuidada, su hermoso cabello castaño le caía en ondas sobre sus hombros. Me miró como estudiándome, una sonrisa coqueta se pinto en sus labios.
- Mucho gusto Dr. Douglas, me alegra mucho que sea usted hombre y no mujer.
Sonreí ante la observación de la joven, y recordé las palabras de Clare.
- Y por qué dice usted eso señorita fiscal.
- Oh, por favor, que horrible suena eso, dígame Stella. Bueno, es que no hubiera soportado otra mujer trabajando al lado de Franz.
- ¿A sí?, ¿y por qué razón?
- Mmmm, es demasiado pronto para confidencias no cree Tony.
- Tom
- ¿Tom?, qué tiene que ver ese diminutivo con su nombre.
- No siempre las cosas tienen que ceñirse a lo supuestamente correcto.
Su mirada era fascinadora, así debían mirar las serpientes antes de saltar sobre su presa. Se alejo de mí y fue a ponerse al lado de Franz. No dejaba de observar cada uno de sus movimientos, sus caricias casuales sobre el brazo de mi amigo.
De pronto escuche a Franz soltar una maldición, muy pocas veces, ni en los momentos más críticos lo había escuchado expresarse de forma incorrecta.
- Tom... ¿qué haces allí sentado? ¡Ven aquí! Mira las noticias frescas que nos trae el buen capitán Jackman. Lee la primera plana de "El Tiempo", y está otra de "La Gazeta". Publicidad para el asesino y complicaciones para nosotros.
Me acerque a leer las portadas que me indicaba, en una de ellas decía: "El vampiro de la calle Cavendich regresa", en el otro se leía en letras rojas: "Cobra vida el personaje de Stoker"
- Por Dios, pero que titulares más absurdos. Quién puede pensar en la existencia de vampiros en pleno siglo XXI.
- Por supuesto que no Tom, pero la prensa siempre le dará a la gente lo que busca. Esto es obra de Andrew Vogle, pensar que estuve a punto de mandarlo a purgar cadena perpetua...
- Pero, todo eso parece caer en el terreno de la psiquiatría.
- No, no.
- Pero se le hicieron algún tipo de estudios me imagino, resonancias magnéticas, tomografías para saber si existían o no cambios estructurales en el cerebro que justificaran su comportamiento.
- Todo ello se hizo. Todo negativo.
- Y a pesar de ello lo dejaron en libertad.
- Se trata de un hombre extremadamente inteligente. Se registró toda su casa, no se encontró absolutamente nada. Recorrí todos lo aserraderos cercanos sin ningún resultado. Además cuando se cometían los asesinatos él se hallaba a kilómetros del lugar y con testigos que aseguraban haberlo visto por horas en un determinado sitio, personas completamente confiables.
El veterano policía se acercó hasta mi amigo y puso una de sus regordetas manos sobre la delgada de mi amigo. En su mirada había un profundo respeto.
- Franz, sé que ya no trabajas para la policía y que no estas obligado a nada. Pero si tomas este caso te lo agradeceré. Confidencialmente te haré llegar toda la información necesaria. Sé que Stella no se opondrá a ello - Jackman miró a la joven con gran seriedad.
- Debería capitán, debería. Hace solo unos meses que fui asignada aquí, este caso debe ser manejado por un agente oficial, de lo contrario las pruebas carecerán de validez.
Franz se acercó a ella y la tomó amablemente del brazo, y luego su mano ascendió suavemente hasta su hombro.
- Mi trabajo es extraoficial Stella, y todo lo que averigüe se lo entregaré al capitán; mi nombre no será mencionado en absoluto. Para la ley yo no existo.
La abogada lo miró fijamente por varios segundos. Su mirada verde clavada en la gris de Greene.
- No sé como tomar esas últimas palabras, espero que no se conviertan en: la ley no existe para mí. Estoy arriesgando mucho Franz, pero me puedo ufanar de no haberme equivocado nunca cuando confié en alguien.
- Y no lo harás conmigo, pero ten cuidado Stella.
- Lo tendré Franz, lo tendré. ¿Tienes algo de beber?, creo que me lo merezco.
- Espera, enseguida te traigo algo.
Sabía que Franz era condescendiente con ella, pero no podía evitar apretar entre mis dedos un lapicero que había cogido de su mesa, hasta sentir que iba a destrozarlo. Detestaba sus ojos de gata que va tras el ratón con la seguridad de atraparlo. No espero a que mi amigo le trajese la copa sino que lo siguió hasta la cocina, desde donde estaba podía ver inclinar su elástico cuerpo sobre el de Franz tratando de robarle un beso; por lo visto aquella familiaridad entre ellos no era cosa nueva. Green trataba de apartarla con delicadeza, hasta que ella lo rodeo con sus brazos y lo beso apasionada, mi amigo le correspondía el beso.
La voz de Jackman me hizo apartar la mirada de la escena entre aquellos dos.
- Es agresiva la muchacha ¿eh? Una verdadera gata, y nuestro Green se va a convertir en su ovillo de lana.
- ¡Green no es ningún estúpido para convertirse en el juguete de nadie!
- Dios Tom, mi intención no fue burlarme de él, sabes cuanto lo aprecio. Fue una mala broma, solo deseo que no este tan solo.
Finalmente nos pudimos librar de la presencia de Stella y Jackman. Toda la habitación estaba impregnada de su perfume.
- Que mujercita tan antipática. ¿Tendremos que verla muy seguido?
- No, afortunadamente creo que no - y me sonrió maliciosamente - pero a veces tenemos que hacer pequeñas concesiones para obtener un beneficio mayor. A mi no me gusta engañar, pero tengo que estar en buenas relaciones con Stella.
- ¿Y hasta dónde vas a llevar esas "relaciones", te vas a acostar con ella?
- No, y no pienso hacerlo, tú aun no conoces ese aspecto de mi personalidad. Cuando tengo un caso entre manos, concentro todas mis facultades físicas y mentales en este. Pero... ¿qué es esto Tom, me parece que estas celoso?
- Oh, déjate de tonterías - lo fulmine con la mirada.
Lo vi sonrojarse y morderse los labios para evitar reírse.
- Vas a ser un excelente compañero, le pones a todo una nota risueña. En medio de todo este horror me has arrancado una sonrisa.
- ¿Así que te parezco gracioso?- cogí uno de los mullidos almohadones y se lo lancé a la cabeza - a ver si esto te parece gracioso.
Por un momento me miró desconcertado, la sonrisa se borro de sus labios y vi dibujarse un gesto de disgusto en su rostro. Cogió el almohadón y me lo arrojo a la cara.
- ¡No vuelvas a hacer eso Tom! - me grito realmente disgustado.
Pero yo tenía ganas de probar hasta dónde llegaba su paciencia, además quería vengarme un poco por la atención que le había dado a la presumida aquella. Recogí el cojín del suelo y volví a lanzárselo con fuerza. Avanzo hacía mi enojado, sus mejillas ardían y tenía los puños apretados. Por un momento me arrepentí de mi absurdo juego, y tuve deseos de salir corriendo. Pero me plante frente a él, con un gesto de desafío, me tomó de la camisa y me sacudió un poco - te dije que no hicieras eso - luego me arrojo sobre el sillón, pero no había calculado que uno de mis pies estaba enredado en uno de los suyos. Así que fuimos a caer juntos en el mueble, nos quedamos unos instantes sintiendo nuestros cuerpos, nuestros corazones. Yo no me movía, no iba a forzar nada, no ocurriría cosa alguna que él no quisiera; fue entonces cuando sentí sus labios rozar levemente los míos hasta tomarlos entre los suyos por completo. Sus manos se enlazaron entre mis cabellos mientras su boca seguía buscando ansiosa la mía. Había mantenido los ojos cerrados desde que empezó a besarme; pero cuando los abrió había en ellos miedo y dudas, rodó sobre su costado y se quedo sentado con la cabeza inclinada hacía atrás, buscando alguna respuesta en el techo. Esta vez no hubo gritos, ni disculpas, solo silencio... y ya no sabía si aquello era mejor o peor.

7 comentarios:

Marga dijo...

Rosaaaaaaaaaaaaaaaaaa, esto no se hace.

Hala, primero la señorita de ojos verdes tocapelotas, ahora el beso ¿y ya está?????

Porrasssss!!!

Que me sabe a poco este beso, pero bueno, algo es algo, jijijijiji.

Los chiquillos me han dado una penita..., ¿porqué les asesinan? ¿para traficar con su sangre? aixxxx, vuelve prontooooooo por favor.

Esto está empezando a sacar fuego por todos los lados, preciosa rosa de fuego...

Besitos bella flor

Arquitecturibe dijo...

Changos... que he venido a dejarte un saludito... pero no hje podido leer.... me toca imprimir y llevarmelo a casa.
un beso mi reina peruana desde mi lado de la galaxia

El César del Coctel dijo...

Mi querida Rosita de Fuego... qué bueno encontrar otro capítulo... ¿sabes?, me gusta que lo llevas suave, pero con mucho sabor... no es predecible...

La gata no me va... y mucho menos me va que ande besando a Greene frente a Tom....grgrgrgrrrrr

Y qué delicia....mmmmm.... por fin un beso!!! veo las cosas por buen camino. Mucha ternura... casi estoy en la escena.

Gracias Rosita
Besos

Dalia dijo...

genial, genial, genial.

un-angel dijo...

Bueno, a la Stella esa la quiero fuera del partido echando chispas, jaja...o no, quizás no, porque a fin de cuentas ha sido ella la desencadenante del primer beso de nuestros protagonistas...querida mia, estoy tan pendiente de la historia de amor entre Greene y Douglas que casi se me despinta el caso que están estudiando...definitivamente Douglas SI está entrando en acción, jajaja...
Un beso grande, seguimos esperando la continuación...
PD: POR CIERTO, he visto que había algo publicado titulado "Angeles, amistad y Torchwood", una entrada que SEGURO ME IBA A ENCANTAR, JAJA, pero cuando he ido me dice "la página no existe". Quizás finalmente decidiste no publicarla, a mi no me aparece, lo digo para tu información, ¿de acuerdo mi querida amiga?
Otro beso trande.

Arquitecturibe dijo...

Rosita...el editos de fuentes me dice que has acutalizado, pero aqui no me sale..... y el me muestra una entrada de cumple, con un garfield....
la has quitado?
quedo inquieto en mi lejana galaxia!

Anónimo dijo...

Aja!!! Asi que eso del titulo iba por doble intencion eh? xD Por que eso de que el dr Douglas entra en accion no solo habla sobre el caso vampirico... JuarJuar